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Entrevista a Unidad Alavesa

Mar 12, 2024   //   by Patxi Irurzun Ilundain   //   Blog  //  No Comments

“La izquierda oficial de hoy en día me parece vomitiva”

Haritz Artola “Cántaro Garrafa”, cantante y compositor de Unidad Alavesa

El quintento de Ataun 'Unidad Alavesa' actuará mañana en el patio de Sagarbide.
Publicado en Igandea Plus, suplemento dominical de los diarios de Grupo Noticias (10/03/24)

El grupo de Ataun publica nuevo trabajo, Motoki, Zakurreki, Egurreki, diez canciones nuevas con esa mezcla, marca de la casa, cruda y delicada, bruta y poética, de la que podemos empezar ya a disfrutar estos días con los primeros conciertos de presentación

Se llaman Unidad Alavesa pero viven en Ataun (Gipuzkoa). Nacieron en 2016, una década después de que el partido político de cuyo nombre se han apropiado desapareciera. Todos ellos han formado parte de diferentes aventuras musicales: Bizardunak, Benito Lertxundi, Ancha es Castilla, Brigada Criminal, Zopilotes Txirriaos… Con Unidad Alavesa parecen haber encontrado estabilidad y una personalidad propia, que, sin demasiados aspavientos −son ellos quienes autogestionan, felizmente, su viaje− atrae cada vez a más seguidores, en un boca-oreja que alcanza por igual a los viejos rockeros que a la chavalería, la cual corea sus temas con entusiasmo espirituoso. La mezcla que Haritz Artola, alias “Cántaro Garrafa” (guitarra y voz), Eneko Dorronsoro “San Pete” (triki y banjo), Iker Artza “Papas Aja” (bajo), Unai Munduate “Nabosin Origen” (batería) y Gurutz Bikuña “Bartolo Pichi” (guitarra) ofrecen a sus seguidores es de alta graduación, un aguardiente de rock, folk, americana, punk, que entra, en algunos tragos, con la suavidad y el peligro de los medios tiempos y deja en la garganta la amargura chispeante y meláncolica de unas letras que hablan sin filtros ni pedantería sobre perdedores, carlismo, posmodernismo… Acaban de publicar su cuarto trabajo, Motoki, Zakurreki, Egurreki. Sobre él y sobre la trayectoria de Unidad Alavesa charlamos con Haritz Artola, voz, autor de las letras y compositor principal del grupo.

Me imagino que se lo habrán preguntado mil veces, pero ¿por qué decidieron usurparle el nombre a aquella formación política alavesa, con la que aparentemente tampoco tienen mucho que ver?

Pues no lo sé exactamente, pero fue una mezcla entre las prisas porque le hacía falta el nombre a un colega para meternos en un concierto y todavía no lo teníamos, y cierta fascinación por lo looser, más “si la caída es desde muy arriba, tipo Unidad Alavesa o Paul Gascoigne, lo mismo me da”.

El grupo lo componen músicos que han formado parte de diferentes aventuras musicales, de diferente signo, y lo que tienen en común es Ataun, donde creo que todos viven…

Todos vivimos en Ataun menos Nabosin, aunque Papas y yo seamos de Lazkao, un pueblo más feo pero de mayor población que nos ha permitido una mayor mezcolanza sanguínea y mayor distanciamiento al coqueteo endogámico, que al otro trío lo persigue como Putin a Navalny. Todo es más cómodo al vivir todos aquí, pero en cuanto a referentes y gustos cada uno es de una madre.

En este nuevo trabajo volvemos a encontrarnos en las letras buena parte del imaginario del grupo: historias de perdedores, referencias históricas también a un mundo perdido, el carlismo…… ¿Qué le atrae de ese mundo de la derrota?

Yo no es que sepa mucho de historia, pero siempre he tenido la sensación de que todo aquello por lo que siento cierta simpatía acaba siendo derrotado, bien sea política, personal o deportivamente, y, ya que la historia siempre la escriben los vencedores, yo trato de pensar por mí mismo e insertar mis ideas en canciones sin mucho pudor ni complejo. Intento plasmar sensaciones.

Respecto a lo primero, esas historias de perdedores, por ejemplo en canciones anteriores como “Cansado y derrotado”, ha dicho en alguna ocasión que es una historia que no tiene nada que ver con usted, que está felizmente casado, y en el disco nuevo volvemos a encontrarnos con temas como el del padre de fin de semana ¿De qué se nutren esas historias?

Lo de los padres de fin de semana clama al cielo. Suelo pasar mucha vergüenza ajena bastantes veces con los hooligans de sus hijos, y siempre llego a la misma conclusión: les quieren dar en un día lo de cinco, tipo zumo concentrado, y esa sobreactuación suele ser ridícula. Está bien que quieras medrar en tu curro de mierda o mejorar tiempos en tus deportes extremos a costa de que los abuelos cuiden a tus hijos, pero ¡deja de sobreactuar el finde que pareces medio mongolo!

También están esas referencias al carlismo, ¿eso va también un poco por ahí, una especie de épica o estética del fracaso?

Es un poco lo que te comentaba antes, un poco como elegir lo menos malo. Está claro que el carlismo no era la panacea, pero para mí que no soy cristiano era algo cien veces mejor que el liberalismo, y a los hechos me remito. No es que admires a Putin o a Lukashenko, sino que ves a los oponentes liberalotes y dices… ¡a por ellos, hombre! La izquierda oficial de hoy en día, me parece vomitiva, tan políticamente correcta, tan modosita, tan sistémica… no sé si pensar que no se enteran de nada o realmente actúan tal y como piensan. Prefiero pensar lo primero.

El primer tema que lanzaron de este nuevo disco fue Morir en Argentina, un país con el que los vascos tenemos muchos vínculos… ¿De donde viene ese amor por un país en el que, como dice la canción, usted nunca ha estado?

Los primeros recuerdos nítidos vienen del Mundial de México 86, y era que escuchaba apellidos vascos en aquel equipo en el que El Pelusa hacía maravillas, y si con diez años mitificas algo es muy difícil desmitificarlo después. Luego hay más cosas, por supuesto, pero comparado con los mundiales 86 y 90 están en segundo plano. No voy a ir aquí de intelectual guay porque no lo soy. De hecho, tuve que buscar en internet los nombres de los pueblos para la canción ¡ja,ja!

En ese mismo tema hay un sonido de bandoneón, a cargo de Eneko Dorronsoro, ese esjunto con su inconfundible voz y el tono electroacústico de la banda uno de los signos distintivos de Unidad Alavesa: la triki, el banjo, el saxo en alguna canción… ¿qué peso tienen en este nuevo trabajo?

Eneko es nuestro Jordan. De hecho el resto somos casi unos analfabetos musicales y le queríamos comprar un bandoneón pensando que valdría unos cien euros y él nos hizo ver la inopia musical en la que vivíamos: ¡¡valen un pastón!! Te acostumbras muy mal teniendo a alguien como él en el grupo, pues tiene la capacidad de sacrificar su virtuosismo por el bien de la canción. Muy enemigo de la pedantería aun tocando de la hostia. Aunque, claro, sabe que si fuese pedante no estaría tocando con nosotros, sino que estaría en las sesiones chungas esas de Movistar, dándose jabón unos a otros con bigotes y peinados malasañeros del nuevo milenio.

Y junto con ello, su característica voz, personalmente cada vez que la escucho me parece que es la de alguien que disfruta cantando, inflando el pecho, una voz como de ochote o de sobremesa tras una buena comida con café, copa y puro, una voz muy natural, sin imposturas, no sé si me estoy flipando…

Estás flipando bastante sí. No soy de los que cantan en la sobremesa, y aunque me encantan las canciones zuberotarras a capela los ochotes me dan asco. Los primeros me llegan al alma y los segundos acrecentan mi odio al PNV y a su entorno de monaguillos enfermos de modernitis.

Volvemos a encontrarnos también con una mezcla de estilos, medios tiempos, folk, americana, canciones más rabiosas, incluso un tango … ¿Qué nos puede contar sobre eso?

No suele ser preconcebido, lo de la variedad. Está claro que no puedes ser un “Pistol”Maravich de la música todo el tiempo, pero permanecer anclado en un estilo como un poste telefónico te condena a muerte tal vez lejana pero indigna. Yo escucho desde Niko Etxart hasta Darkthrone, pasando por los Tatxers, Víctimas Club o Sega Sound Killers.

Ahora toca presentar el disco en directo, pero antes de entrar en eso creo que es destacable que en sus conciertos hay una mezcla de gente de diferentes generaciones, es decir, que, además de a la vieja guardia rockera, han tocado la fibra a los chavales y chavalas jóvenes…

Eso la verdad es que mola y mucho. Al final lo último que querríamos sería tocar para una especie de secta, me da igual de qué tipo, en la que todo el mundo tenga los mismos gustos y piense y actúe igual. Y eso que somos unos sosos en el escenario. Imagínate si diésemos saltos simiescos como algunos grupos sistemizados.

Y, por último, sobre lo de los directos ¿Qué expectativas tienen? ¿Irán a Argentina?

Nos suelen llamar mogollón y obviamente no podemos tocar ni la cuarta parte de lo que nos ofrecen, pues curramos todos. Lo llevamos todo nosotros y eso es un honor pero un coñazo a la vez. Tenemos todo cerrado hasta octubre sin mucha saturación veraniega. En marzo tocamos en Ondarru, Mondra, Bilbo, Gasteiz, Igorre e Iruña, y luego bajamos el ritmo por el bien de nuestras próstatas. Respecto a lo de Argentina, la línea entre un terrorista y un premio nobel de la paz es muy fina en mi mente como para que el Gobierno Vasco nos subvencione un tour por las euskaletxeas de allá. Por lo demás yo iría encantado, ¡no olvides que quiero morir allí!

Motoki, Zakurreki, Egurreki

Ese es el título (un guiño al euskera de la Sakana) del cuarto trabajo de la banda, tras sus dos primeros discos autoproducidos (Unidad Alavesa y Martin Martin, los cuales posteriormente recopilaría Gor en San Denatio) y Made in Germany, publicado por Artza records, el sello familiar de Lazkao, con quien repiten con Motoki, Zakurreki, Egurreki. Las canciones de esta nueva entrega han sido grabadas en Pottoko Studios de Beasain, por Fredi Peláez, quien vuelve a incluir en algunas de ellas teclas y coros. Diez temas, siete en euskera y tres en castellano, por los que −además del ya comentado homenaje a la herencia vasca de Argentina− desfilan desde Stoichkov o Borja Semper, pasando por las carlistadas, hasta un tema dedicado a Gaza u otro con letra de Jon Mirande, el Nabokov vasco.

ESTAMPA DE BUDAPEST

Mar 4, 2024   //   by Patxi Irurzun Ilundain   //   Blog  //  No Comments

Publicado en «Rubio de bote», colaboración quincenal para magazine ON (diario Grupo Noticias) 04/03/24.

En Budapest no hay rascacielos. Los puntos más altos de la ciudad son las torres del parlamento y de la basílica de San Esteban. Nada por encima del imperio de la ley y de Dios. Pero los cuervos, de ese modo, vuelan a sus anchas y pueden cagarse más a gusto sobre las estatuas de los héroes y los santos. En las afueras de la capital húngara hay, por cierto, un museo con las estatuas retiradas tras la caída del comunismo. Para llegar hasta él hay que tomar dos o tres metros o autobuses que conducen hasta el desangelado museo, que se ubica en un solar, entre otras parcelas con chatarra o material de construcción. Las estatuas de Béla Kun o las dedicadas a la amistad húngaro-soviética, construidas a escala gigante para convertir a quienes las contemplaran en hormigas, se desparraman al aire libre y pierden así toda su majestuosidad. En un almacén medio oculto y lúgubre se amontonan sobre palets viejos varios bustos de Lenin y Stalin. El museo se llama Memento Park y el folleto que venden a la entrada explica que su creación se debatió entre la idea de rememorar los horrores de la dictadura o la de ridiculizarla. El resultado es una mezcla de ambas cosas (y podría ser una pista para el destino de algunos de nuestros mamotretos fascistas, como el Valle de Cuelgamuros o el Monumento a los Caídos de Iruña: desmontarlos pieza a pieza o, para el caso, volarlos por los aires, y exponer sus escombros en un solar de extrarradio).

No hay apenas visitantes, de todos modos, en Memento Park, los turistas, puestos a fotografiar estatuas, prefieren la del inspector Colombo o las miniaturas de Drácula, el osito de Mr.Bean o la rana Gustavo que se distribuyen por varios puntos estratégicos de la ciudad. Por ejemplo, en la barandilla de uno de los puentes que separan y unen a la vez Buda y Pest, representado en una de esas miniestatuas, Francisco José I, el marido de Sissí Emperatriz, se balancea sobre el Danubio azul, que en realidad es marrón. La leyenda dice que quienes ven el agua del río de color azul están enamorados. Y deben de ser unos cuantos, a juzgar por los candados con los que está cubierta dicha barandilla. Aunque para mí que lo único que significan esos candados es que quienes los han amarrado son o bien unos gilipollas incivilizados o bien daltónicos.

Algo más allá, en la plaza Deák Ferenc, una anciana, escoltada por dos enormes San Bernardos sucios, toca en el acordeón una canción que se parece sospechosamente a Baldorba, de Benito Lertxundi, mientras a su alrededor los peatones deambulan entre starbucks y burrikins. El mundo es cada vez más global, y más frío, pero en Budapest, a pesar de todo, todavía uno puede tomarse una cerveza en el Kakas bar, visitar un museo de máquinas de petaco o darse un baño en una piscina termal mientras fuera de ella el termómetro hace una muesca debajo del cero.

LOS DÍAS DE LLUVIA SON MI TÚNEL DE LAVADO

Feb 19, 2024   //   by Patxi Irurzun Ilundain   //   Blog  //  No Comments
Un taxista escribe "lavalo guarro" en un Cabify

Publicado en «Rubio de bote», colaboración quincenal para magazine ON (diarios Grupo Noticias), 17-02-2024

¿Por qué en las películas siempre que llega un alumno nuevo al colegio lo hace en mitad de una clase? Me imagino que por el mismo motivo por el que, cuando hay una escena dentro de un coche, quien conduce mira al copiloto en lugar de a la carretera o que cuando dos de los protagonistas orinan en un baño público deben de haberse bebido previamente una kupela de sidra, a juzgar por el tiempo que dura su evacuación.

Son códigos, convenciones aceptadas por el espectador y que, además, tienen su lógica: durante la matusalénica meada alguien revelará, mientras mira de reojo el aparato urinario de su interlocutor, algún dato clave en una investigación; el conductor despistado nunca se va a estrellar porque lo que se ve por la ventanilla es a todas luces un paisaje falso; y si el nuevo alumno llega en mitad de la clase es porque se subraya de ese modo su protagonismo o su diferencia frente al resto de los alumnos que esa mañana han tenido que madrugar como pobres pringados.

En la vida real a algunas cosas resulta más difícil encontrarles sentido: el otro día, por ejemplo, en una tienda de ropa vi unas chanclas con piel de borrego. ¿Cuándo se supone que vas a usarlas? En verano tus pies se van a convertir en chuletillas al horno, y en invierno la parte que quede en ellos al descubierto se te va a congelar (y tampoco puedes ir a la moda, esa horrible moda actual de los calcetines con chanclas, porque estas de la tienda en cuestión eran de las que se enganchan entre el dedo gordo y el siguiente, que no sé cómo se llama).

¿Los dedos de los pies tienen nombre, por cierto? Si extrapolamos la nomenclatura de los de las manos, ese segundo dedo debería ser el índice, pero, ya que hablamos de lógica, yo no conozco a nadie que señale en una dirección o que escriba “Lávalo, guarro” en la ventana trasera de un coche sucio con el pie (esto último está un poco forzado, sí, pero es que he empezado este artículo con la idea de introducir en algún momento del mismo la siguiente frase: “Los días de lluvia son mi túnel de lavado”, a la que ya me he acercado con este discurso, pero a la que ahora tampoco le veo ningún sentido; y, además, la frase en cuestión ya la había escrito en el título).

Hablando de cosas sin sentido, y de cine, todavía me pregunto qué pintaba Quique en Verano Azul o por qué todavía hay a quien la monarquía le parece defendible cuando esto no es una película de época sino la vida real −nunca mejor dicho− del siglo XXI. No sé, yo no le veo utilidad alguna, es como tener una puerta con ventana y mirilla a la vez, es decir, una bobada.

Por lo demás, he consultado en internet y el nombre del segundo dedo del pie es “digitus secundus pedis”, o sea, segundo dedo del pie.

Entrevista a Lendakaris Muertos

Feb 6, 2024   //   by Patxi Irurzun Ilundain   //   Blog  //  No Comments

ALGUNOS QUE ANTES NOS TIRABAN PIEDRAS AHORA SON FANS”

Aitor “Ibarretxe”, cantante de Lendakaris Muertos

Publicado en Igandea Plus, suplemento dominical Grupo Noticias (04/02/24) Fotos: Galder Izagirre

Su nombre, Lendakaris Muertos, es un homenaje a uno de los grupos pioneros del punk, Dead Kennedys. Comenzaron su andadura hace veinte años, y lo celebran en 2024 con nuevo disco, Mucho asco (casi) todo, y gira, Dándolo (casi) todo.En realidad, desde que empezaron a tocar nunca han parado. Aunque en sus inicios su humor no se entendiera del todo y los apedrearan en más de una ocasión. Ahora, son ya parte de la cultura popular, a la que han aportado canciones y lemas como “ETA, deja alguna discoteca” o la iconografía que los representa, el Oso Panda, una enorme mascota de dos metros que los acompaña sobre el escenario. Sus conciertos se convierten en una fiesta, en la que toma parte un entusiasta público de todas las edades. El nuevo disco es puro lendakarismo, velocidad y gamberrada, y llega con dos novedades: la canción más corta de la historia (menos de un segundo) y el regreso de Asier “Agirre”, uno de los miembros fundadores. De (casi) todo ello, hablamos con Aitor “Ibarretxe”, el cantante de la banda pamplonesa.

Su nuevo disco se titula Mucho asco (casi) todo, ¿qué es lo que se salva en ese paréntesis?

Buena pregunta, pero yo creo que lo hemos puesto solo para quedar bien. Realmente no teníamos título para el disco y hemos cogido el de una de las canciones, la que queríamos que fuera la del récord, la más corta de la historia.

Esa canción no dura ni un segundo, ¿cómo se les ocurrió la idea?

La hizo Asier, que es muy fan de Napalm Death, quienes tenían hasta ahora el récord, con un tema de 1,3 segundos. La nuestra dura algo menos, pero tiene su instrumentación, su letra…

Otra de las novedades es, precisamente, la vuelta al grupo de su hermano Asier, después de diez años…

Yo se lo propuse hace un par de años y él al principio dudaba. Le dije que se lo pensara y finalmente aceptó, fue todo muy natural. Al final, la música es nuestra pasión. Nos quedan quince años para la jubilación (bueno, seguro que son más) así que la idea es disfrutarlos. El grupo está consolidado, nos gusta tocar en directo y grabar discos, y mejor eso que ir a la obra.

¿Hay más novedades?

Después de grabarlo me di cuenta de que era la primera vez que no hablamos de drogas, al menos explícitamente. Lo demás es lo de siempre: política, violencia, temas sociales… Es lo mismo, con veinte años más.

¿Se siente más cómodo, más protegido, de nuevo con su hermano gemelo en el grupo?

Sí, además, en el grupo somos dos parejas de hermanos, Potxeta y Jokin también son hermanos. Para lo bueno y para lo malo.

¿Y como queda el quinto lendakari, Iván, en esa situación?

Iván podría ser nuestro hijo.

En ese sentido, Lendakaris Muertos es un grupo intergeneracional, está la vieja guardia, con Jokin “Garaikoetxea” y Potxeta “Ardanza”, ustedes dos, que son como una generación de transición, y una nueva hornada del punk , en el caso de Iván…

Sí, está muy bien, porque Jokin y Potxeta le dan la autenticidad de los ochenta, que ellos vivieron, y que en cierto modo homenajeamos en el grupo; luego estamos nosotros, Asier y yo, que podemos aportar otro punto de vista, en cuanto a letras, sobre todo; e Iban, que tiene la mitad de edad que nosotros…

En sus concierto también se ve gente de todas las edades…
Al principio cuando empezamos a tocar iban a vernos solo cabezones, todo tíos superjóvenes, después se empezaron a ver más chicas, más tarde gente de todas las edades. Muchos de esos cabezones del principio ahora tienen hijos y vienen con ellos. Yo creo que somos afortunados y privilegiados, por tener una base de fans que se va renovando. También hemos notado que nuestro público es cada vez más multiétnico…

Han hecho, por cierto, giras por Colombia, Ecuador, Argentina… ¿Se entienden allí algunos de los guiños y referencias locales que suelen usar?

A veces nos preguntan. En Bogotá una vez vino un chaval con un montón de dudas apuntadas en un cuaderno: qué es ikastola, qué es amatxo…

Al final el sentido del humor es universal… Esa ha sido siempre una seña de identidad de los Lendakaris, a veces incluso parece una parodia del punk.

Sí, el grupo de hecho empezó con bromas que solíamos hacer en la cuadrilla, sobre todo con el tema de la política, que hay mucha gente que se lo tomaba demasiado en serio, más en aquella época, hace veinte años. Por eso y porque nos gustaba el punk. Juntamos las dos cosas. Sí que es cierto que a un grupo de rock o de música en general, si haces humor, no te toman tan en serio. Por ejemplo, un grupo como Ojete Calor, que a mí me gusta mucho, y que seguro que mucha gente conoce sus canciones… pues seguramente dentro de veinte años, cuando hablen de los grupos de estos años, nadie los citará, porque si te dedicas al humor se le quita importancia a lo que haces.

LENDAKARIS MUERTOS: 'MUCHO ASCO (CASI) TODO'

Pero al final, al menos al nivel que estamos nosotros, todo lo que hay detrás del grupo tienes que manejarlo con seriedad, con compromiso, porque, si no, no funciona bien. En ese aspecto los Lendakaris somos muy serios.

A ustedes les costó mucho que les entendieran, algunos no captaban la ironía de algunas canciones como Gora España!...

Sí, luego la gente ya fue entrando, pero sí, al principio tuvimos problemas, nos tiraron piedras varias veces. Pero como todavía no había redes sociales eso no se sabe o se olvida. Seguramente muchos de los que estaban apedreándonos entonces son fans ahora. De hecho, yo conozco a alguno que hasta nos ha pedido perdón…

¿Se puede decir que Lendakaris siguen la estela de un tipo de grupos como Tijuana in blue, con un humor gamberro, algo brutote, muy navarro?

Un conocido solía decirme que Tijuana in blue era como el fútbol, que la gente iba a sus conciertos a desahogarse. En nuestros conciertos pasa algo parecido.

Además, Jokin y Potxeta tocaron en el grupo. Y usted y su hermano son familia del difunto y añorado Eskroto o Gavilán, el cantante de Tijuana in blue y de los Huajolotes

Sí, somos primos. Eskroto era mi héroe, era un tío muy especial, todo el mundo lo sabe, de los que hay pocos. Y un artista. La parte pública que se conocía de él era solo una parte muy pequeña de lo que era como persona. Y sí, me gustaba mucho todo lo que hacía.

Las perfomances en directo, el espectáculo sobre el escenario, con el oso, usted interactuando con el público… ¿también viene de ahí?

Sí. Cuando cuando hicimos el grupo metimos todo eso porque yo recuerdo que iba a muchos conciertos de rock y me aburría, a no ser que fuera muy fan, y echaba de menos algo de interacción, un poco de peligro, también, y creo que nosotros ofrecemos todo eso.

Y luego está el oso, que es como el sexto lendakari…

Por supuesto.

¿Tiene nombre ese oso?

Sí, Edu. Como el monstruo de Iron Maiden se llamaba Eddi nosotros al nuestro le pusimos Edu.

¿Edu está con ustedes desde el principio?

No, no, el oso lo tenemos hace solo siete años, parece que lleva todo la vida, pero no. La canción del Oso panda es del segundo disco, es decir, de hace 18 años, pero Edu solo lleva siete años. Es curioso porque esa canción la gente la empezó a pedir tiempo después de publicarla, cinco o seis años después. Ahora la tocamos la última, como los Rolling Stones con Satisfaction, pero antes era una más, estaba por la mitad del repertorio…

Hablando del repertorio ¿la gira de celebración de estos veinte años de carrera va a tener también novedades?

Sí, tocaremos canciones de los primeros discos que no tocamos hace tiempo… En realidad siempre hemos metido canciones de todos los discos, pero cada vez va siendo más difícil hacer el repertorio porque tenemos ciento y pico temas… También habrá una escenografía un poco más cuidada, con más elementos… Pero bueno, iremos viendo, lo que la gente pida. Será un “Grandes Éxitos”.

LENDAKARIS MUERTOS: 'MUCHO ASCO (CASI) TODO'

CULTURA POPULAR

La portada de Mucho asco (casi) todo es obra del ilustrador madrileño Mario Riviere. En ella vemos a otro Lendakari, Pedro Sánchez, al que la banda reconoce como un superviviente, capaz de salir vivo, haciendo malabarismos, de cualquier situación, y al cual homenajean y atizan al mismo tiempo en uno de los temas, Sanchista y jujano. Creen más que probable que este tema, o la portada, llegue a oídos del presidente. No sería la primera vez que algunas de las dianas de Lendakaris Muertos reaccionan ante sus zarandeos, la mayoría de las veces con deportividad, como Pablo Echenique, a quien también dedican otro tema en su nuevo trabajo. Pablo Iglesias, por ejemplo, suele citarlos a menudo. Lendakaris Muertos forman parte ya del acervo popular, al que han contribuido con algunos de los estribillos de sus canciones, como “ETA, deja alguna discoteca” u expresiones que aparecen en otras, como las ojeras farloperas de “Oso Panda”.

ABESTI BAT

Feb 5, 2024   //   by Patxi Irurzun Ilundain   //   Blog  //  No Comments

Publicado en «Rubio de bote», colaboración quincenal en magazine ON (diarios Grupo Noticias), 03/02/24

A medianoche, justo cuando arrancaba el lunes más triste del año, Gorka Urbizu nos alegró el día, nos convirtió en cenicientas al revés, poniendo a nuestros pies esas zapatillas de cristal que son las canciones de su nuevo disco, Hasiera bat, el primero en solitario tras su largo y exitoso periplo en grupos como Berri Txarrak o Peiremans.

Lo publicó por sorpresa, sin meter ruido, sin adelantar exploradores o batiscafos en busca de likes en el proceloso mar de internet o a nadie con un bombo para aporrearlo ante las puertas de las revistas, las radios y las redes sociales. A pesar de lo cual los más devotos, los que algo habíamos husmeado como sabuesos hambrientos en las últimas e intrigantes pistas dejadas en el aire, allí estábamos, con los párpados cargados por el plomo de la madrugada, desafiando al madrugón.

Y mereció la pena.

El músico de Lekunberri ha contado en algunas de las entrevistas concedidas tras el estreno de Hasiera bat que una de las razones por las que publicó su trabajo de esa manera fue para defenderlo de la dictadura de los singles, de las canciones que se desguazan de la nave antes incluso de que esta esté en órbita y caen como meteoritos en nuestros oídos, convirtiendo los discos, en esta época en la que siempre andamos con prisas (la mayoría de las veces para perder el tiempo mirando una pantalla), en chatarra espacial. “Si crees que no puedes dedicarle 34 minutos, igual no es tu disco”, ha dicho Gorka. Y es cierto, hay que escuchar el disco completo para comprender toda su sutileza, para disfrutar de hallazgos como esa teoría de una simpleza tan maravillosamente esclarecedora: “Gauzak ez dira horrela, gauzak horrelaxe daude” (Las cosas no son así, las cosas están así); pero también es cierto −al menos en mi caso lo es, y creo que no soy el único− que resulta difícil no caer rendido ante la belleza elemental de uno de los temas en particular: Etxe bat.

En estos tiempos en que algunos artistas jóvenes nos hablan de sus ambiciones desmedidas o alardean de sus sold outs, el rockero al que no se le cayeron los anillos al tocar frente a un solo espectador en una sala de Nantes nos dibuja en la letra de Etxe bat una escena doméstica y familiar: su aita leyendo las esquelas en el cuarto de estar, su ama pidiéndole que ponga la mesa, el perro demandando sus caricias, y el artista, entre todos ellos, componiendo ya, sin saberlo todavía, esta hermosa canción sobre las cosas pequeñas e importantes y el temor a perderlas…

Gorka Urbizu ha tenido, además, el acierto de contar y cantar todo eso con una desnudez que redobla la emoción transmitida por este trozo de su vida, al que nos permite asomarnos a través de una ventana que es, en realidad, un espejo. Un espejo en el que apreciamos, gracias a la magia de la música, el reflejo, como un cristal precioso, de nuestras zapatillas de casa, o sea, de nuestras vidas y nuestros días.

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