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Un precioso regalo de las profesoras y los niños de Atargi

jun 1, 2009   //   by admin   //   Blog  //  No Comments

Ayer fue la comunión de mi sobrima Amaia y su profesora Fatima se acercó hasta la iglesia para felicitarle y para traerme el regalo de arriba. Mila esker Atargi eskolara etortzeagatik. Fatima eta bere neska mutikoak. Muchas gracias por venir a la escuela Atargi. Fátima y sus chicas y chicos. Muchas gracias a vosotros, fue una gran experiencia ir a leer a la esuela y el regalo me ha emocionado otra vez.

En el blog del gran MSO, con Viscarra, Bukowski y otros cuantos piezas

jun 1, 2009   //   by admin   //   Blog  //  1 Comment

Miguel Sánchez-Ostiz vuelve a mencionarme en su blog, dedicándome esta vez uno de sus imprescindibles post bolivianos en el que habla de Victor Hugo Viscarra. Ya antes de volar a Bolivia me regaló tres libritos de este autor, que voy leyendo poco a poco, para no empacharme, o que su literatura me acabe sabiendo como un trago en uno de esos sórdidos garitos paceños en los que los alcohólicos terminales se encierran bajo candado a matarse bebiendo (y de los que Viscarra habla en Borracho estaba pero me acuerdo, su único libro editado en España -por Mono Azul-). 
Que MSO (me encanta escribirlo así, como ya he visto que hacen otros lectores rendidos a su talento, como Eduardo Laporte, es como una muestra de reconocimiento, solo con citar sus iniciales sabemos de quién hablamos), que MSO, decía, me mencione y me dedique uno de sus textos es para mí algo increíble. Su libro Las Pirañas es uno de los que anoté en una especie de top literario, que llevaba en un cuaderno, un vademecum en el que anotaba ideas para cuentos, listas de libros imprescindibles… Un libro, Las Pirañas, que leí en su día casi con la respiración contenida. Y al que siguieron después sus diarios, más novelas, o cuadernos de viajes como este que ahora mantiene en forma de blog y al que entro cada día, y en las que el muy cabrón me resucita el gusanillo viajero que tenía tranquilo, adormecido al fondo del estómago.
Gracias, Miguel, por tu post y. como te digo en tu blog, por todo lo que escribes.
Aquí el texto sobre Viscarra con la dedicatoria de MSO.

EL CÍRCULO DE TINTA DE LA LITERATURA INDIGENTE

may 28, 2009   //   by admin   //   Blog  //  No Comments

Cuando yo empecé a escribir “en serio”, hace ya más de 20 años, pensaba que era un perro verde o un cuto a cuadros, no conocía a nadie más que lo hiciera, no había internet, y los primeros contactos con más escritores, creo recordar, fueron a través de la agenda de la revista Ajoblanco, de fanzines como La galleta del norte, o revistas literarias como Luces y Sombras (que cumple 25 años este año, y me ha invitado a participar en una antología de poesía navarra que prepara para la ocasión -a ver si va ser que al final soy poeta-)… De alguno de esos flecos surgió la idea de poner en contacto a gente que andaba pululando por diferentes ciudades, Bilbao, Valencia, Madrid… Y conocí a Miguelángel Zorillla, Ricardo Bórnez, Charo-no-recuerdo-su apellido-pero-era- el-alma-mater-del- invento… Bueno, a la mayoría solo los conocí por correo, nos escribíamos cartas, a mano, de ahí el nombre de Círculo de tinta, y aunque hubo algún encuentro físico yo no aparecí porque era mucho más tímido de lo que soy ahora (o sea que imagínate) y casi todos los demás me sacaban algunos años y algunas cositas publicadas.
El Círculo de Tinta se borró con el tiempo, pero hace unos días me encontré con un manifiesto intentando resucitar su espíritu, y que procedía de uno de los miembros de aquella iniciativa. Lo reproduzco aquí, aunque yo no creo que lo suscriba, comparto muchas de las cosas que dicen, pero la literatura creo que es para francotiradores, para pirados, para asociales, para solitarios,  perros verdes y cutos a cuadros…
CULTURA INDIGENTE
 (UNIÓN DE ESCRITORES, EDITORES Y ASOCIACIONES

LITERARIAS INDIGENTES)

 MANIFIESTO 

Nace esta idea a la vista de la atomización producida en la franja más marginal del mundo literario existente en la Piel de Toro. A pesar de entreverse un renacer en este sector cultural de la sociedad, su fragmentación impide que llegue a la calle – a excepción de las zonas donde surgen estos encantadores farolillos de autentica Cultura – en sus diferentes manifestaciones.

Y hoy recuperar la calle culturalmente quizá sea más importante, o al menos igual, que en Mayo del 68, ya que la Transición promocionó las propuestas más elitistas y con menos incidencia social, desmovilizando todos los movimientos de cultura de base nacidos en el tardo franquismo y que duraron hasta finales de los 80; su progresivo desmantelamiento fue promovido fundamentalmente por los partidos de izquierdas como parte de su pacto con la monarquía surgida de la dictadura y como forma de controlar y domesticar la cultura popular en el panorama de la 2ª Restauración Borbónica. Fue un renacer efímero de la cultura popular sólo con parangón en las Brigadas Culturales de la II República. Más tarde surgirían intentos como el de “Circulo de tinta” (colectivo de escritores de toda España en un movimiento contracultural que, quizá con la actual tecnología de Internet hubiera tenido una más larga existencia), en el contexto desolador de aquel entonces, a pesar de sus pequeñas actividades no tuvo repercusión social.

Hoy, unos años después, y con diferentes variantes, sigue siendo necesario un ente, una asociación que trate de unificar el trabajo de todo ese movimiento más marginal, indi, underground, contracultural y antisistema; es decir los Indigentes de la cultura, porque esos escritores, editoriales y asociaciones, vivimos por debajo del UMBRAL DE LA CULTURA OFICIAL, desheredados de las editoriales oficiales e incluso de aquellas que llamándose alternativas tienden hacia la oficialidad asumiendo sus roles – como ocurrió entre los 70 y los 90 con determinadas editoriales y escritores hoy totalmente conchabados con el sistema -.

Porque en estos momentos de crisis de sistema no podemos permitir que la renaciente cultura popular vuelva a ser borrada de las calles, permitiendo sólo las prostitutas de las casas de citas; porque solos podemos hacer, pero unidos podemos hacer más y crear un movimiento que haga temblar los cimientos oficialistas, despóticos y mercantilistas en los que se basa el actual oficialismo cultural y social, nace la idea de esta asociación, de funcionamiento sencillo y asambleario, voluntarista, abierta a todos aquellos que quieran hacer CULTURA sin ánimo de lucro, entrelazándose a lo largo de toda nuestra geografía; para todos los que crean que la CULTURA no sólo es necesaria sino un Derecho fundamental para toda la sociedad; para que esa sociedad madure desde la calle hacia arriba y no al revés, y tenga su propia opinión y capacidad de discernimiento y de opinión; para que sea al cabo una sociedad culta, con todo lo que ello conlleva, y que rompiendo con siglos de oscurantismo, se la permita evolucionar hacia un estatus digno como ciudadadania, como personas, hacia una comunidad más justa y humana. Para ayudar a crear una sociedad igualitaria donde la CULTURA sea la base de la educación de los valores cívicos individuales y colectivos, nace esta propuesta.

Es un buen momento y hay que aprovecharlo; si lo dejamos pasar no critiquemos después lo que venga, porque nosotros habremos sido participes de ello.

Por la Cultura, por el Futuro, Por y Para la Sociedad, en beneficio de TODOS.

Esta es nuestra declaración, nuestros principios y la proclama de este naciente colectivo de Cultura Indigente.

 

Ricardo Bornez

 

DE PUNTILLAS POR UN VÍDEO

may 28, 2009   //   by admin   //   Blog  //  No Comments
Por este de Canal Sur sobre los fanzines, en el que aparece mi amigo Juan Kalvellido (fanzineroso de pro) hablando sobre los diferentes fanzines que a lo largo de su prolífica carrera ha editado, en alguno de los cuales hemos trabajado juntos, como A Chankete le olía el aliento (hay por ahí quien ya me llama, no sin razón, Patxi, el de los títulos escandalosos -y la mirada tierna, o triste, o algo así, creo que añadía, o igual me lo he inventado yo). En el video aparece además, fugazmente el cuentito que escribí para La olla express, El Cangrejo valiente, que Kalvellido ilustró, y que era una edición preciosa (además de ser mi pequeño y único mini best-seller). Pero el reportaje en sí mismo ya vale la pena.

UN CUENTO SOLIDARIO, JA.

may 25, 2009   //   by admin   //   Blog  //  No Comments
Hartmut Schwarzbach

Y ahora un relato. Hace unas semanas me pidieron un relato para una campaña por la alfebetización que organiza la ONG Alboan: La Gran lectura. Yo adapté un cuento -sobre el basurero de nuevo- un cuento que originalmente escribí en euskera, de cuando sabía euskera y eso, le di varias vueltas, durante dos o tres tardes, con cierta prisa, porque me lo pedían para una fecha determinada, lo reconstruí, todo por una buena causa, claro, y yo encantado, al final entro en la página de la campaña y no veo el cuento por ningún lado, hay cuentos de un montón de gente, de reconocidos escritores como Miguel Indurain o la reina Rania de Jordania, pero del mío ni rastro. La próxima vez va a ser solidario su puta madre (me dije, pero eso fue hace unos días, ayer mismo recibí un email diciéndome que el cuento ha sido incluido en un libro que entregarán a los políticos, en un libro virtual para centros educativos… Me alegro de que al final el esfuerzo sirviera para algo y de haber puesto mi granito de arena). 

La niña más lista del mundo…

…se llama Jocelyne y es una flor en un basurero. Jocelyne vive en Payatas, el gran vertedero de Manila, en el que además de Jocelyne viven y se ganan esa vida otras sesenta mil personas. El nombre de esta gran ciudad-basurero, sin embargo, ni siquiera aparece en los mapas de la capital filipina. Y eso a pesar de que desde algunas lomas de Payatas, tras un smog de polución, se distinguen los rascacielos de los ministerios, los lujosos centros comerciales, los edificios de oficinas de Makati, en los que se trazan esos mapas incompletos… Otra Manila, en definitiva, otro mundo desde el que, por el contrario, no se ve Payatas. Es como si ese lugar no existiera, como si Jocelyne tampoco existiera. Jocelyne es solo una cifra, una estadística. Como los niños de dos o tres años que muchas mañanas amanecen muertos en el vertedero, a consecuencia de una simple diarrea; o como las más de doscientas personas que en julio del año 2000 desaparecieron enterradas por un alud de basura.
Desde aquel día terrible, la tiendita de Jocelyne está tras la barrera de seguridad –una cinta de plástico roja y blanca– de una de las dos smokey mountain, las gigantescas y humeantes montañas de basura. Jocelyne, la niña más lista del mundo, vende biscotes, cigarros y Pop-Cola en bolsas transparentes a los scavengers, los trabajadores del basurero, y a los militares que vigilan celosamente quién entra en él.
No es fácil entrar al basurero, sobre todo para los periodistas extranjeros.
–Se trata de una cuestión de seguridad –se excusan los soldados, pero nunca explican a la seguridad de quién se refieren; o tal vez sí, cuando se les escapan frases como “¿Por qué no se van a preguntar y sacar fotos a las playas de Boracay, que son mucho más bonitas?”
De vez en cuando, sin embargo, algunos periodistas testarudos consiguen un permiso para visitar el basurero. Entonces Jocelyne les da feliz la bienvenida y les dice orgullosa que además de atender la tienda va una hora cada día al cole, y cuando los scavengers o los militares compran algo en su pequeño ultramarinos ella, a toda velocidad, casi sin querer, saca las cuentas, o si alguien se expresa mal en inglés (los españoles son los peores), rápidamente les corrige…
Sí, Jocelyne es la chica más lista del mundo, pero a veces no sabe cómo responder a las preguntas de los periodistas.
—¿Dónde está tu mamá, Jocelyne? —le preguntan.
La madre de Jocelyne murió en el alud de basura del año 2000. Cuando piensa en ello a la cabeza le viene el estruendo estremecedor que oyó aquel día. Como si el mundo se acabara. De hecho, aquel día una gran parte del pequeño mundo de Jocelyne murió, quedó en silencio para siempre.
-¿Y tu papá, Jocelyne, dónde está tu papá?
El papá de Jocelyne trabaja en una de las smokey mountains. Conduce un bulldozer, con el que aplasta la basura, y bajo las ruedas metálicas de su gran excavadora oye cada mañana el mismo estruendo del día del alud. Parece que la tierra –esa tierra formada por capas y más capas de inmundicia compactada– fuera a tragárselo. Pero el papá de Jocelyne no tiene miedo, ni le guarda rencor a la montaña que sepultó a su mujer.
–El basurero es una bendición para nosotros, los pobres, aquí podemos ganarnos la vida –le repite a su hija, y cuando lo hace le viene el recuerdo del sabor a sangre en la boca, subiendo desde un estómago acuchillado por el hambre, antes de emigrar a Metro-Manila desde el sur de Mindanao.
A Jocelyne, por contra, no le gusta nada el basurero. Lo que a Jocelyne le gusta es ver Betty la fea en la tele, porque en esa serie las chicas listas, feas o pobres se convierten en mujeres felices y acaban trabajando en una gran oficina, como las de Makati, el distrito financiero de Manila. Por todo eso, enseña a los periodistas que de vez en cuando entran al basurero cómo hace las cuentas a toda velocidad, casi sin querer, o cómo habla en inglés, sin errores.
Y es entonces cuando ellos, aterrorizados, se dan cuenta: Jocelyne, la niña más lista del mundo, seguramente nunca saldrá de su tienda del basurero. E igual que Jocelyne tantas niñas en Africa o Latinoamérica que solo existen en los mapas de la pobreza, que solo son cifras sin nombre.
Y por eso, porque los periodistas creen que deben, que pueden solucionar esa injusticia dicen:
–No te preocupes, Jocelyne, en cuanto vuelva a mi país, hablaré con los hombres importantes y ellos te mandarán dinero para que vayas cinco días a la semana a la escuela, y luego a otra escuela en Manila, y luego a la universidad… Te lo prometo, Jocelyne.
Pero después los periodistas vuelven a su país y no pueden hablar con los hombres importantes, porque estos están muy ocupados, y ellos, los periodistas, también, deben pagar el seguro del coche, o escribir un artículo sobre los grandes basureros del mundo, y al final todos se olvidan de Jocelyne, y ella sigue vendiendo biscotes y cigarros y Pop-Cola en bolsas de plástico, mientras espera preguntándose cuándo llegarán más periodistas para contarles sus sueños…
Y de vez en cuando, solo muy de vez en cuando, los sueños de Jocelyne se enturbian, y se dice a sí misma que tal vez lo que haya fuera del vertedero no sea para tanto, porque aunque ella, la niña más lista del mundo, esté condenada a vivir y trabajar en un basurero, los camiones que traen a Payatas la basura, toda esa inmundicia, vienen siempre desde esa otra Manila, ese otro mundo que se divisa a lo lejos, en un horizonte gris y contaminado; un horizonte a través del cual, a pesar de todo, se abren paso también luminosos rayos de sol, como rosas de luz, como flores en un basurero.

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