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ENTREVISTA A MIGUEL ÁNGEL MARTÍN

oct 7, 2018   //   by Patxi Irurzun Ilundain   //   Blog  //  No Comments

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“Nunca he tenido pretensión de transcender o transgredir. Eso ha sido a mi pesar”
Miguel Ángel Martín, dibujante

 El artista leonés despidió ayer los encuentros con autores que durante todo un mes ha mantenido el IX salón del comic de Navarra. Una muestra de su obra, precedida a menudo por la polémica,  todavía puede visitarse durante este fin de semana en el palacio del Condestable de Iruña.

 Patxi Irurzun. Iruñea 06/10/2018

 La exposición, por si las moscas (nunca se sabe en estos tiempos tan susceptibles), está “protegida” por unas cortinas  al estilo de las de los sex-shop en la que se advierte que el material que se muestra puede herir sensibilidades, pues contiene imágenes pornográficas, mutilaciones… Miguel Ángel Martín (León, 1960) ha sido uno de los platos fuertes –muy fuertes— del IX Salón del cómic de Navarra, por el que a lo largo de este último mes han pasado dibujantes como Álvaro Ortiz, Mamen Moreu, Natacha Bustos, Belatz, Rubén Pellejero o Santiago Sequeiros. La obra de Martín, un ilustre veterano y superviviente del cómic (comenzó su recorrido en revistas como Tótem, Makoki o El Víbora) ha sido censurada en diversas ocasiones y lugares,  lo cual no le ha impedido prodigarse en diferentes formatos: ha escrito cortos, teatro, ha ilustrado discos y libros  —fue el dibujante de cabecera del sello Subterfuge, firmó portadas de grupos como Gwendal o La Banda trapera del río y de escritores como Lucía Etxebarría o la antología de homenaje a Bukowski Resaca / Hank over—… Martín se ha atrevido incluso con clásicos como El Quijote, aparentemente, solo aparentemente, tan alejados de su universo. Todo ello con su estilo inconfundible, de trazos limpios y en el que predominan tonos rosas y dolorosos, amarillos y lilas que no están en ningún pantone o que deberían estar en todos, y con los que retrata como nadie los lados más oscuros e incómodos del alma humana, si acaso esta existe.

Empecemos con una anécdota, para completar su biografía. ¿Es cierto que compartió aula con Zapatero, el expresidente de gobierno? 

Cierto, en el colegio Leonés, en el bachillerato de letras. Éramos compañeros de clase pero no realmente amigos, que quede claro.

Su exposición en Iruña se preparó con una advertencia, una puerta especial en la que se alerta de su contenido… ¿Qué le parece?

¡Me parece muy bien! Le da más publicidad y genera curiosidad.

Supongo también que estará un poco harto de que siempre se le asocie con escándalos, polémicas…  ¿o no? Lo digo porque creo que también ha dicho en alguna ocasión que le debe mucho a la censura…

Sin duda, en Italia la censura fue una bendición para mí por todo el revuelo que se montó y la publicidad que me hizo. Siempre que puedo no dejo de agradecer a la fiscalía de Cremona que me secuestrara el comic por “inducción al suicidio, homicidio y pedofilia”, nada más y nada menos. Me convirtieron en un mártir, una víctima del “sistema”.

 Últimamente además, parece que ofender los sentimientos es más fácil que nunca y que además puede incluso estar penado…

Hoy todo es polémico, todos se ofenden por cualquier cosa. ¡Qué aburrimiento! No obstante sí me gustaría decir que en mi caso, la censura fue por motivos éticos y/o estéticos, no ideológicos. Las diatribas entre tontos de Villarriba y bobos de Villabajo no me interesan nada. Y el odio idiota de las redes sociales menos.

 En la exposición de Pamplona hay un pequeño muestrario de su trabajo, en diferentes soportes, cómic, cine, ilustración, portadas… ¿En cuál de ellos se siente más cómodo?

En todos, incluido el merchandising y  los objetos, porque en todos está mi personalidad. La diversificación de mi trabajo creo que lo enriquece.

De hecho, ha hecho teatro, cortos, y se ha atrevido a ilustrar obras que, aparentemente,  se alejan de  temas con los que a veces se le suele asociar o etiquetar —violencia, porno, parafilias…— como El Quijote

Descubrí el Quijote muy tarde, ya casi de cincuentón. De joven no me interesaba. Nadie cuenta cómo es de verdad ese libro. Básicamente un libro de humor con un montón de acción, palizas, sangre, putas, hijos de puta, sexo, freaks, humor, diálogos brillantes que ya quisiera para sí Tarantino (del que soy muy fan).  Se empeñan en “venderlo” como algo trascendente (lo es) para intelectuales, académicos y sabiondos y para nada es eso. Cervantes lo escribió con la noble intención de ganar pasta y reírse con mucha mala hostia de la gente de su época. La obra que él pensaba era su obra maestra con afán de posteridad era La Galatea. Si no llega a escribir este libro a lo “torrente”, no estaríamos hablando de él ahora.

¿Hay alguna otra obra universal que le gustaría abordar? La biblia, por ejemplo, aunque ya la ilustrara Robert Crumb, parece muy miguelangelmartiniana…

Sí, ya la ilustré también: Los 120 días de Sodoma del marqués de Sade. Así como el Qujijote es probablemente el libro más ilustrado de la historia, el de Sade no se había ilustrado nunca hasta ahora, que se sepa. Y eso lo hace muy especial en mi opinión. Ese libro no se puede ilustrar con metáforas y tirándote el rollo. Es muy explícito. Y yo no me he cortado ni un pelo.

¿En qué anda metido ahora, por cierto?

Acabo de terminar un tarot sicotrónico que incluye los arcanos mayores y los menores y un librito con los significados de cada naipe y la forma de echarlos. Espero que nos dé tiempo de sacarlo para esta navidad. El próximo halloween presento en el festival de comic de Lucca (Italia) el guión ilustrado de la secuela del clásico de culto Cannibal Holocaust de Ruggero Deodato. Un libro que ya se ha hecho de culto sin haber salido todavía. Estaré con Deodato firmando ejemplares allí. Y tengo terminado el guión de una nueva novela gráfica, Saphari, que empezaré a dibujar en breve.

 Para acabar, ¿qué busca usted realmente con sus trabajos, incomodar, poner luz a nuestras partes más oscuras, reivindicar su libertad para crear sin límites?

Sobre todo divertirme y contar las historias que me gustaría leer para que las disfruten los demás. Nunca he tenido pretensiones de transcendencia y menos de ser “transgresor” o maldito. Eso ha sido a mi pesar.

 

 

 

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