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LA CABEZA DEL GOBERNADOR. VENDETTA EN DONOSTI

Abr 28, 2013   //   by admin   //   Blog  //  No Comments

Vendetta

Crónica para Ruta 66.

Jean Lafitte, corsario vasco de azarosa vida, inspira una de las canciones del último disco de Vendetta. El autor de la letra, el escritor Patxi Irurzun, habla en esta crónica de un concierto de los navarros en Donosti sobre las aventuras del pirata de Iparralde y la gestación de la canción.
Al atardecer, desde la terraza de Guardetxea, en la falda del monte Urgull, se ve acercarse surcando sigilosamente el mar al corsario vasco Jean Lafitte, mientras los músicos hacen la prueba de sonido y los vasos vacíos dispuestos para que cenen antes del concierto bailan ska sobre la mesa, sacudidos por las vibraciones.
Los músicos son los navarros Vendetta. Fuimos, somos y seremos, es el título de su último disco, y andan presentándolo de aquí para allá, para regocijo de la chavalería. Hoy toca Donostia. Guardetxea les recuerda a lossquat suizos —comentan mientras dan buena cuenta del arroz con verduras que les han preparado los de la Asociación Banda bat—.  Salas pequeñas, trato familiar, un público fiel y entregado… Como único reproche, una tendencia al veganismo que no siempre casa bien con sus estómagos carnívoros.
Después de la cena, salimos a fumar. Hace una semana el viento era un puñal de hielo en el rostro, pero hoy la noche es primaveral. El monte ha roto a sudar y un olor a vegetación traspasa pieles y ventanas. A los lejos, el mar se ha tragado un sol como una naranja y Jean Lafitte y su tripulación ya han debido de desembarcar en la playa y entrar a la ciudad con los cuchillos en la boca. Yo estoy aquí por su culpa.  Javiero Etxeberria, guitarrista y cantante del grupo, a quien conozco desde los tiempos duros, en la fábrica, me pidió que escribiera una letra para una canción del disco. Salió Jean Lafitte, la historia del corsario que algunos afirman que nació en Baiona, donde nacían, entre montañas azules y mares verdes, los corsarios, y otros que lo hizo en Haití, o en Nueva Orleans, junto a la casa del sol naciente, allá donde se hizo pirata. En nuestra canción Jean Lafitte es sin lugar a dudas un pirata vasco, porque los vascos, como diría Marc Legasse, nacen donde quieren, allá donde sobre sus cabezas no haya una bota que tape el sol.  Jean Lafitte es vasco como lo son Buenaventura Durruti, The Clash o Emiliano Zapata. Y como a la de tantos otros piratas y a tantos vascos a la cabeza de Jean Lafitte le pusieron una recompensa aquellos que no entienden que hay cosas, como la libertad, que no tienen precio. Puestos a poner precio, Jean Lafitte dobló la oferta y ofreció 1500 guineas a quien le trajera la cabeza del gobernador de Nueva Orleans. 1500 y un barril de ron.
¡La cabeza del gobernador, de la gobernadora, del rey, una guillotina en mitad del Bulevar, o de Carlos III!, se oye ahora el clamor, elevándose hacia el cielo desde las calles y tejados de Donostia, desde los bares y las cafeterías; ¡La cabeza del gobernador!, reclaman con rabia en los cuartos de estar, frente a los bustos parlantes de los telediarios, o en las manifestaciones (esta tarde ha habido dos o tres en la ciudad), en todas las conversaciones; ¡La cabeza, la cabeza del gobernador!…
En Guardetxea, mientras tanto ya ha empezado a llegar la chavalería, las puertas se han abierto, el olor de las plantas en flor se mezcla con el del hachís y el tabaco de liar. El público de Vendetta es muy joven y la música del grupo (ska, pop, reggae, rock…) tan vieja como la rebeldía y la diversión juvenil. Todo, sin embargo, está tranquilo, justo antes de que empiece el concierto. Hay huecos en la barra, se puede ir al baño y encontrarlo limpio, no hay gritos, ni peleas, ni nadie demasiado borracho. Me sorprende. Pienso en los conciertos a los que yo iba cuando tenía 18 años y no tiene mucho que ver. Es mucho mejor así, por supuesto. Luego, cuando comienza la música, los chavales saltan, bailan, corean las canciones. Vendetta es pura fiesta, una máquina energética, una tripulación pirata. Las tripulaciones piratas las componían casi siempre los desheredados de la tierra, los muertos de hambre, los marginados, los descreídos, los malditos, los nadies, aquellos que solo podían vivir, a los que solo dejaban vivir en el mar, donde no existían fronteras ni dueños ni credos ni otra ley que la de las mareas, el viento, el sol y las tormentas. Los piratas únicamente bajaban de sus barcos para despojar a los poderosos y a quienes agachaban la cabeza ante ellos o, en ocasiones, para intentar fundar sociedades libertarias. Cofradías de piratas, como los hermanos de la costa, intentaron establecerse en tierra, en pequeñas islas como Tortuga, y vivir rigiéndose por una especie de socialismo utópico. Los piratas nombraban a sus propios capitanes, repartían equitativamente los botines…
En Vendetta tampoco hay un líder, un front-man, cada miembro del grupo es protagonista. Su repertorio es su cofre del tesoro y en cada canción lo abre uno de ellos. Pello, trombón y voz en los medios tiempos, cuando la música tiene voz de mujer joven; Rubén, trompetista y agitador de la revuelta; Luisillo Kalandrakas, el más pirata de todos; Enrikko, una batería que es puro infierno; Javiero, el hombre tranquilo debajo del escenario, sobre él John Wayne cruzando una pradera verde como una fuerza de la naturaleza.
A mitad del concierto redobla el tambor de Jean Lafitte y Javiero me nombra, pero nadie me reconoce, y yo puedo seguir afilando el lápiz en la sombra. “Por las calle de New Orleans, anda Jean Lafitte”, arranca la canción. Hay decenas de leyendas sobre Lafitte: hijo de una judía española sefardí perseguida por la Inquisición, dandi y vividor en Luisiana, traficante de esclavos, cartógrafo en Arkansas, desaparecido misteriosamente en Yucatán, inspirador del poema “El Corsario” de Lord Byron, sufragador con el dinero de sus abordajes de la publicación de “El manifiesto comunista”… “¡Yo soy Jean Lafitte!”, corea el estribillo el público. Y entonces lo comprendo. Ellos, todas esas chavalas y chavales, son la tripulación. Jean Lafitte ya ha tomado la ciudad y los ha enrolado. Ahora comienza la Vendetta. ¡La cabeza —reclaman—, la cabeza del gobernador! ¡Y un barril de ron!

ENTREVISTA EXCLUSIVA A R.U.T.A.

Mar 29, 2013   //   by admin   //   Blog  //  No Comments



La entrevista que hice a R.U.T.A, el grupo de punk flok polaco, para GARA. La rabia y la indignación hechas música. Si quieres leer alguna otra en castellano, creo que de momento no las vas a encontrar. Abajo dejo un despiece que no sale en el periódico y que da algunas indicaciones para conseguir sus discos

MACIEJ SZAJKOWSKI | LÍDER DEL GRUPO POLACO R.U.T.A.

«Algunos nos vieron como expresión del movimiento indignado polaco»

El grupo polaco R.U.T.A. ha publicado dos discos con canciones tradicionales de revuelta y miseria en los que fusionan folk y punk. Es una de las formaciones emergentes de una Europa del Este cada vez más dinámica en todos los estilos, aunque surgen con fuerza el rock y el metal extremo. Con R.U.T.A. tocó el año pasado Esne Beltza en Polonia, quienes llegaron a colaborar en algún tema.

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Patxi IRURZUN | IRUÑEA
A veces sucede. Estás escuchando la radio, o mejor dicho, la radio está puesta de fondo, y algo se abre paso y te agarra de la oreja, tira con fuerza de ti, te calienta la cabeza con el hervor de lo nuevo, o de lo perdido, entra dentro y pincha en las vísceras más sensibles… Para mí fue el caso de R.U.T.A., el grupo polaco de folk-punk.
Sus canciones son la rabia convertida en música. Al oírlas por primera vez, en Discópolis, el legendario programa de Radio 3, fue como si desde el mar de las ondas herzianas una tripulación pirata se lanzara al abordaje con el cuchillo entre los dientes; como si a lo largo de siglos de pobreza y dominación todos los desheredados de la tierra se abrieran paso clamando justicia y venganza. De hecho, ese es el subtítulo de su primer disco «Gore: canciones de rebelión y miseria, siglos XV-XX», en el que recuperan temas tradicionales de la Europa del este y los pasan por la patina del punk. En su segundo trabajo, «Na uschod», no solo repiten la fórmula (violines, violas, panderos y otros instrumentos tradicionales a ritmo hardcore) sino que además invitan a participar a numerosos músicos (leyendas del punk polaco como Pawel «Guma», estrellas de la música folk como la bielorrusa Nasta Niakrasava, etc.) y acompañan el disco con un libro de 120 páginas en el que varios escritores y especialistas escriben sobre feudalismo, revueltas campesinas, anarquismo…
Los discos de R.U.T.A., desgraciadamente, de momento no están editados por estos lares (R.U.T.A., sin embargo, ha tocado junto al grupo vasco Esne Beltza y muestra su apetencia por dejarse ver por Euskal Herria; y, por supuesto, sus canciones se pueden comprar en Internet), pero el impacto al oír su música hace inevitable nuestro interés y tras perseguir durante meses a Maciej Szajkowski, cabeza visible y principal artífice de R.U.T.A.; tras acosarlo por Facebook, Myspace, con traductores virtuales y de carne y hueso, a lo largo de varios continentes conseguimos dar con él y entrevistarle para GARA.
Por aquí no sabíamos mucho sobre R.U.T.A., pero toparse de repente con su música proporciona altas dosis de energía y se hace obligatorio indagar más. Cuéntenos algo sobre el grupo y sobre estos discos.
R.U.T.A. es más que un proyecto musical. También es un proyecto histórico, y un manifiesto educativo y humanista que reivindica la emancipación y la igualdad. Intentamos revisar la historia, y relacionarla con el presente. Abordamos temas en cierto modo inexplorados del pasado y la forma en que podemos hablar hoy de ellos. Buscamos la raíz de algunos problemas, cómo su visión ha sido alterada a lo largo del tiempo, cómo se han ocultado, todo ello hasta llegar a la fuente de cierto estado de ánimo en las clases populares que podrían tener un impacto en nuestra condición mental y espiritual de hoy en día. Para mí se trata sobre todo de un viaje a las fuentes, la respuesta a esa actitud del campesino que llegaba a la ciudad y escupía sobre sus orígenes, se avergonzaba de él, lo silenciaba o ridiculizaba. Nosotros, frente a eso, nos encontramos con el lirismo de las viejas canciones de rebelión y su increíble fuerza. Al escucharlas por primera vez sentimos escalofríos y fue como si un relámpago iluminara todo a nuestro alrededor..
¿Es fácil convertir la rabia en la música? ¿Cuál es estilo que más se ajusta a la ira y la rebelión: el punk, el hardcore, el folk, la mezcla de todos?
R.U.T.A. es una fusión de diferentes estilos basados en el canon de punk rock y hardcore, pero tocada con instrumentos acústicos y tradicionales, que se empleaban en las comunidades rurales y eran una expresión de dolor, amargura, frustración, ira. El rock es también una emanación de la energía, salvaje y casi tangible. Me gustan especialmente sus variedades más extremas, el hardcore, el punk-rock, pero, sobre todo, lo que más valoro en esta escena es un sentido de comunidad, solidaridad, amistad, libertad, lucha, que en la banda tratamos de llevar a la escena folk. El folk, por otra parte, siempre ha sido guerrero: Joan Baez, Bob Dylan, y otros músicos anteriores. Era una música de protesta, que demostraba su desacuerdo con el orden existente. A mí cada vez me irrita más lo que está sucediendo a nuestro alrededor y me pareció que sería bueno recurrir a los instrumentos y textos antiguos, revisarlos y darles un mensaje positivo. Con el puño cerrado, sí, y clamando venganza pero también utilizando la creatividad para construir, conocer, avanzar… De hecho, tras el estreno de «Gore» algunos críticos quisieron ver en nosotros una expresión del movimiento indignado polaco.
¿Creen entonces que esos cantos de rebelión y miseria tienen plena actualidad?
Publicamos «Gore» y el mundo empezó a cambiar rápidamente (risas). Comenzó la Primavera Árabe, Grecia, Portugal, el 15M en España, Catalunya… Estamos viendo también algunos cambios en Ucrania, Bielorrusia y Rusia. El mundo es un organismo interdependiente, aunque no nos demos cuenta: y eso es algo que debemos tener en cuenta y a lo cual todos podemos contribuir.
¿Veremos pronto a R.U.T.A. por Euskal Herria?
¡Nos encanta el País Vasco! Su música, el lenguaje, la gastronomía, especialmente su gente. Además, tocamos en dos conciertos junto al grupo Esne Beltza aquí en Polonia. ¡Nos encantaría visitarla!
***
Baladas sangrientas, himnos furiosos, canciones de venganza, sobre la horca, la vida en el campo, sobre la dignidad de los campesinos, contra el feudalismo y la iglesia… Los dos discos de RUTA (Gore y Na Uschod) rebosan visceralidad e ira, poesía popular y música primitiva, tan primitiva como la injusticia y la revuelta, como el hambre y la sangre. Se puede escuchar al grupo en su myspace:  http://www.myspace.com/ruta-gore y comprar sus discos en http://www.karrot.pl/nauschod y http://www.karrot.pl/gore

VENGANZAS LITERARIAS S.A.

Ene 23, 2013   //   by admin   //   Blog  //  No Comments
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¿Por qué escribes?» es lo que pregunta un periodista a un escritor cuando no ha leído sus libros. Una pregunta fácil, a la que se supone una respuesta difícil. Pero, ¿qué responde un escritor que sabe que el periodista no ha leído sus libros?


Patxi IRURZUN
Tópicos, frases hechas, titulares trillados: «Escribo porque lo necesito»; «escribo porque no sé hacer otra cosa»; «escribo para que me quieran»… Casi ningún autor es capaz de reconocer que, a menudo, se escribe por pura venganza. En palabra de la escritora peruana Gabriela Wiener: «Pocos autores estarían dispuestos a reconocerse como unos cabrones».
Reportaje publicado en Gara

Auge, caída y auge otra vez del neorruralismo

Ene 7, 2013   //   by admin   //   Blog  //  No Comments

Reportaje para Gara (6-01-13)

La segunda parte del cómic «La comunidad», editado por La oveja roja, narra la aventura de un grupo de jóvenes del 68 francés que desafiaron al capitalismo con un proyecto de vida rural en común. Se instalaron en las inmediaciones de una vieja molinería y siguieron a otro modelo de vida que no era el vigente.

Patxi IRURZUN

Yann Benoît, uno de los dos protagonistas principales de este cómic, pisó por primera vez un supermercado con 35 años. Un dato que, en cierto modo, resume la historia de «La comunidad»: el auge y caída de un proyecto común, la aventura colectiva de unos jóvenes que tras el 68 francés desafiaron al productivismo y al capitalismo, y trataron de demostrar al mundo que existía un modo de vida alternativo a la sociedad de consumo; y que -esa fue su pequeña victoria- a pesar del tiempo transcurrido siguen demostrándolo, gracias a este cómic.

«La comunidad (segunda parte) es la continuación de un título que publicamos en 2009 y que reconstruye la trayectoria de una de esas comunidades neorrurales que tras el 68 intentaron cambiar las bases de este mundo», nos cuenta el editor de la editorial madrileña La oveja roja, Alfonso Serrano. «Su larga historia -más de una decena de años- está llena de paralelismos y aprendizajes útiles para el neorruralismo actual. Este es un cómic sobre una opción que para muchos se está convirtiendo en alternativa económica y vital».

En esta segunda parte, el dibujante Hervé Tanquerelle, el otro protagonista principal de esta historia y autor del cómic, retoma la entrevista con su suegro, Yann Benoît, a través de la cual nos va contando las peripecias de «La comunidad». Si en la primera parte pudimos ver el desembarco del grupo en el mundo rural, estableciéndose y reconstruyendo una vieja molinería (La Minoterie), los andamiajes ideológicos con que levantaron esta (antimilitarismo, feminismo, etc.), en esta segunda entrega nos encontramos con el grupo en pleno apogeo de su proyecto: la autarquía como medio de vida parece haber triunfado, pero pronto comenzarán a surgir distintos ritmos y anhelos entre los que forman el colectivo (por ejemplo entre quienes tienen hijos y quienes no -hasta 18 niños, llegó a haber en La Minoterie-), las dificultades económicas, la pérdida de confianza colectiva…

Hervé Tanquerelle vuelve a utilizar los mismos recursos narrativos y técnicos que en la primera parte, los flash-back, la alternancia de diferentes estilos, del humor con las reflexiones políticas (son descacharrantes, por ejemplo, las relaciones con los vecinos agricultores y fachas)…

«Siempre me ha interesado lo que sucedió en el 68 y en los años 70. Siempre pensé que ese período era un `paréntesis encantado’, -cuenta el dibujante-. Cuando conocí a mi suegro, enseguida sentí una gran curiosidad por saber, por comprender lo que había vivido en esa época. Yo pasé mi infancia en las afueras de Nantes, en un contexto familiar clásico, ideológicamente de izquierdas. No conocía gran cosa del movimiento comunitario y sin duda tenía bastantes ideas preconcebidas sobre él».

Yann Benoît, por su parte, afirma que el verdadero héroe de `La comunidad’ es Tanquerelle, su yerno: «Nunca es fácil narrar con el tono justo una historia personal, y más aún cuando ésta es indisociable de una experiencia colectiva. La curiosidad y las ganas de Hervé de querer comprender de veras nuestras motivaciones de entonces me han obligado a volver la vista atrás, a analizarlo con mucha calma. De repente, también yo he comprendido qué me motivaba de verdad. Ahora, cuarenta años después, al leer el cómic, al final casi tiendo a mirar con bondad, con cariño, a esos jóvenes barbudos y greñudos que querían cambiar el mundo… y la vida». Unos jóvenes que, en realidad, no buscaron aislarse de la sociedad, ni romper con esta, sino servir de ejemplo, con sus logros y sus errores, para quienes crean que hay vida más allá del supermercado, del trabajo asalariado y del resto de los no tan sagrados mandamientos del capitalismo.

Un reportaje para Gara sobre cómic y hardware libre

Nov 22, 2012   //   by admin   //   Blog  //  1 Comment

E de Electrónica y C de Cómic para un auzolan electrónico

Tutomics busca acercar a los usuarios el mundo de la electrónica, el hardware libre y la fabricación casera a través de tutoriales gratuitos en formato cómic.



Patxi IRURZUN
Para contar esta historia no nos ha hecho falta hablar con los que -aparentemente- son sus protagonistas. Ellos lo cuentan todo en la web. Tiene que ser así, porque esta historia (en la que se mezcla el hardware libre y el cómic, la microfinanciación y la microsoldadura, el auzolan y el «háztelo tú mismo») va de publicar de manera gratuita una serie de tutoriales en los que cualquier persona pueda tener claro, por ejemplo, cómo soldar con estaño componentes electrónicos, como la placa de un ordenador; o utilizar un calibre, un multímetro; o conocer los aspectos fundamentales de las fuentes de alimentación, las pilas, baterías…
Y todo ello contándolo de un modo ameno y divertido, a través de una serie de cómics «reinventando el modelo de presentación de este tipo de información y haciéndola mucho más atractiva para quienes aún consideran estos contenidos aburridos o difíciles de abordar», leemos en la presentación de Tutomics en Goteo Euskadi, la red social de financiación a través de la cual están solicitando apoyos y que en su primera fase ya ha superado los 4.000 euros (la cifra mínima exigida, aunque para que el proyecto tenga un rendimiento óptimo necesitan 8.000 y disponen de poco más de un mes para recibir nuevas aportaciones).
Detrás de esta historia están Aitor Aloa e Ibon Sánchez. Aitor es un diseñador e integrador audiovisual sestaotarra. Ha colaborado en diversos proyectos entre los que destaca el «Pabellón del Futuro» para la Exposición Universal de Shangai en 2010. Actualmente, combina las labores de diseño e instalación de sistemas de iluminación y audiovisuales con la gestión de una tienda online orientada a la venta de hardware libre.
Cómics explicativos
La idea de Tutomics surgió precisamente cuando él decidió establecerse laboralmente por su cuenta y comenzó a interesarse por el hardware libre (es decir, por el acceso público a los «planos» de construcción de los elementos tangibles de un equipo informático: cables, periféricos, componentes electrónicos, eléctricos, mecánicos…).
Aitor se dio cuenta de que otras personas con sus mismas inquietudes se mostraban indecisas, aludían falta de conocimiento, inexperiencia… «Es que yo no sé soldar», era una frase muy recurrente. Aitor, sin embargo, buscó en internet y encontró unos cómics en inglés que explicaban cómo hacerlo y que comenzó a traducir y reenviar, demostrando a quienes los recibían que enredar con componentes electrónicos o construir sus propios aparatos informáticos podía convertirse en «una cosa de niños».
Ese fue el germen para Tutomics. Aitor decidió crear y ampliar esos tutoriales, con la ayuda del dibujante e ilustrador profesional bilbaíno Ibon Sánchez (entre sus últimos trabajos podemos encontrar ilustraciones para el CD-Libro «Karosi», del grupo Siroka Taldea, o la revista ecologista Bizkaia Maitea, numerosas tiras cómicas para La Gallina Vasca o el diseño de los paneles para las txosnas de la Aste Nagusia de Bilbo).
La intención final es que esos tutoriales estén disponibles online o se puedan descargar en PDF, siempre con licencias abiertas para poderlo reproducir, distribuir, modificar, traducir…
Compartir conocimiento
«A corto-medio plazo, queremos crear una fuente de información de referencia sobre la electrónica, el hardware libre y la fabricación propia, donde se puedan encontrar contenidos de utilidad tanto para los recién iniciados como para aquellos que ya dispongan de conocimientos básicos, creando una comunidad de usuarios en torno a esa información», explican.
A largo plazo, su intención es potenciar al máximo esa comunidad e impulsar el uso de este tipo de dispositivos en el día a día de las personas. Un auzolan electrónico, por tanto, que fomente una ética diferente en la que la electrónica de consumo pueda ser modificada por los propios usuarios y no por las grandes corporaciones.
De hecho, las personas a las que especialmente va dirigida Tutomics son centros educativos, formadores que quieran iniciar a sus alumnos en este ámbito, aficionados al bricolaje, espíritus curiosos o profesionales de otras ramas que deseen ampliar sus conocimientos… Ellos serán, en realidad, los verdaderos protagonistas de esta historia, que se puede seguir y apoyar en http://euskadi.goteo.org/project/tutomics.
Páginas:«123»
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