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KUTXI ROMERO, POETA A SU PESAR

Sep 3, 2015   //   by Patxi Irurzun Ilundain   //   Blog  //  No Comments

 

Foto Kutxi Entrevista de Patxi Irurzun. Foto: Luter Publicada en Gara (3/09/15)

«Yo soy lo que soy, un cantante de rocanrol y un escritor de canciones»

El cantante de Marea publica El carretero cosaco. Es su cuarto poemario y todavía no ha dejado de sentirse un intruso en el mundo de la literatura. “Si a un cerdo le pones un traje de torero no es torero, es un cerdo, con traje de torero, sí, pero un cerdo, y yo soy lo que soy, un cantante de rocanrol y un escritor de canciones”, dice.  Pero su libro le desmiente. Kutxi es poeta, y de los buenos. Que diga lo contrario quien quiera que lea sus versos. Y que lo diga en Berriozar, si se atreve. Hasta allí, a su Kutxitril, nos fuimos a hablar con él.  

Patxi Irurzun. Iruñea

A la puerta del Kutxitril, la cueva en Berriozar de Kutxi Romero —de profesión bandolero, como suele firmar a menudo—, hay pintados unos grafitis con las imágenes de Rockberto Tabletom y de Silvio, el legendario y maldito rockero sevillano. Algo más  lejos se ve otro mural con Evaristo micrófono en ristre. Son algunos de sus ídolos. A otros los lleva tatuados en la piel: Bukowski, en una pantorilla, Camarón, en un hombro, Maki Navaja sirlándole un brazo… Y dentro, en la bajera, donde nos recibe buscando pájaros con los dedos entre las cuerdas de una guitarra, hay más: Rosendo, El Cabrero, El Drogas… Están en posters dedicados o en fotos con un Kutxi todavía adolescente que los mira con los ojos, incluido el chungo, echando chiribitas. Pero Kutxi, en realidad, ya no tiene nada que envidiarles. Ya es uno de ellos. Una leyenda del rocanrol. Con toda la barba. Kutxi cumplió cuarenta años el pasado ocho de julio y para celebrarlo se regaló a sí mismo el libro del que hemos venido a hablar, El carretero cosaco. “Bebo como un cosaco y fumo como un carretero, el título no tiene más misterio”, dice.

El carretero cosaco es su cuarto poemario y aunque contiene versos como estos:

“Pues va a resultar verdad
lo que decía
aquel tipo,
lo de que
toda vida
es un proceso
de demolición;
todavía
no las veo,
pero ya
escucho
acercarse
a las
excavadoras”

; a pesar de esa simple y hermosa contundencia, Kutxi todavía se tiene por un intruso en el mundo de la literatura. Las páginas del libro, de hecho, de las que más orgulloso se siente no son las de sus poemas sino el prólogo que le dedica Miguel Sánchez-Ostiz o las semblanzas con las que en las páginas finales, en una sección titulada Es hora de chuparse las pollas,  lo retratan algunos de sus escritores y músicos preferidos.

Pero empecemos por el principio. A El carretero cosaco lo parió un desastre informático: “El ordenador petó y lo perdí todo”, empieza a contar Kutxi. “La movida fue que Kb(  Enrique Cabezón, poeta, músico de la banda riojana En Blanco y editor ) me pidió algunos poemas para el número cien de su colección de poesía Planeta Clandestino, de la que también escribí el número uno. Le pasé treinta poemitas y con ellos sacó un librito que se titulaba Bruce Willis es zurdo. A raíz de eso me di cuenta de que tenía por ahí más cosas parecidas e intenté juntarlas. Pero el ordenador me petó. Lo envié a una empresa de recuperación de datos de Barcelona y solo faltó que me lo devolvieran con una carta en la que pusiera: ¡JA, JA; JA! Perdí fotos del niño, letras de canciones…Todo. Pero también pensé que aquello era una señal divina, como en la película de los Blues Brothers, así que me puse a escribir más poemas. Total, que poco tiempo ya tenía otros cien”, explica, y añade que desde que salió el libro ya ha escrito otros cien más “por si alguien quiere gastarse el dinero conmigo en otro libro”.

Todo lo anterior sucedía además aproximadamente cuarenta años después de que Doña Inés Lorente trajera al mundo a su primogénito José Carlos Romero Lorente, más conocido como Kutxi Romero, de modo que este decidió celebrar la efeméride: “Que la publicación coincidiera con los cuarenta años fue premeditado, pensé en hacerme un regalo a mí mismo. Y llamé a toda la gente que me gusta cómo escribe y con los que he tenido relación, con los que he hecho trabajos durante muchos años. Todos ellos respondieron, con lo cual el regalo fue completo, y además con el prólogo del gran Sánchez-Ostiz, algo que podré contar a los nietos”, se congratula Kutxi. Y Miguel Sánchez-Ostiz, el escritor navarro,  devuelve los lametones, en una entrada de su Facebook: “Una cosa es que al Kutxi le tenga admiración y otra que hacía ya mucho tiempo que no leía un libro de poemas tan bueno… Ha sido para mí un verdadero gusto escribirle un par de folios que frente a sus poemas se quedan cortos. Ese libro tiene emoción y riesgo, inteligencia y dolor, ese ver lo que los demás no vemos porque no ponemos suficiente atención, humor zumbón y humor vagabundo, vitriolo y ternura, un tomarse a sí mismo a pitorreo que equivale a tomarse en serio lo que de verdad lo merece”.

Para muestra un botón:

“Hasta hace un minuto
no era consciente
de lo trágico
que es
hacerse viejo:
de todas las tetas
que se pasean
por esta playa,
las más caídas
son
las mías”.

En el libro, en efecto, está muy presente el humor, algo que hasta ahora no era frecuente ni en los poemas ni en las canciones de Kutxi. “Se va haciendo uno mayor y o te vuelves un viejo gruñón o te partes el ojete, en mi caso ha sido lo segundo, ahora me hace todo como gracia, nada me parece trascendental, me la suda completamente el devenir de las humanidad”, dice. En El carretero cosaco Kutxi escribe además con un tono más directo que en sus anteriores obras. “He desadjetivizado. Hacerlo complicado era lo fácil”. O como señala Sánchez-Ostiz: “Los poemas están escritos con palabras de este mundo”, algo con lo que está de acuerdo otro de los que participan en la sección de felaciones y semblanzas, el periodista musical y activista literario J. Oscar Beorlegui: “Kutxi escribe como ya decía Juan de Valdés en el siglo XVI: Escribo como hablo”. Y a la orgía de letras y saliva se suman también, primero, el escritor de Arrasate Josu Arteaga: “Kutxi escribe bien porque lee mejor. Rumia las palabras. Le gustan y tiene esa cualidad de todos los poetas, una osamenta de polvo de estrella prensado. Si fuese de este planeta seria contribuyente o incluso votante, pero el Kutxi viene de otro mundo y no es ni quiere ser otra cosa que poeta. Mejor así”. Y después el también escritor y cantante madrileño Kike Suárez: “Me ha gustado mucho cómo se ha expuesto Kutxi en su nuevo libro, cómo enseña las heridas, cómo se las lame con ron, admiro esa descriptiva sin contemplaciones de un mundo cotidiano que defiende, o ataca, con un raro equilibrio entre la emocionalidad y la socarronería”.

Pero a pesar de los halagos, El carretero cosaco es más que probable que no sea tomado en cuenta en los círculos literarios, lastrado por el hecho de que su autor proceda del mundo del rock, de la cultura popular. Cuando debería suceder lo contrario. Lo explica mucho mejor Enrique Cabezón, Kb: “La obra de Kutxi es uno de los eslabones necesarios que completan la cadena de la —despreciada muchas veces—cultura popular con la —sobredimensionada muchas más— alta cultura. Sirve de enlace y camino de acceso y, además, en demasiadas ocasiones resulta más rigurosa y arriesgada y siempre mucho menos pretenciosa”.

Y eso que al final el libro no ha aparecido en formato disco-libro, como quería Kutxi, incluyendo algunas de las canciones que ha compuesto últimamente y que viene interpretando por bares en formato acústico (hay dos de ellas grabadas en el disco benéfico Concierto por el Dravet, junto con Boni y Aurora Beltrán). Probablemente se publiquen en invierno, aunque Kutxi no tiene ninguna intención de iniciar una carrera en solitario: “Con las canciones yo ya he vendimiado, me voy encontrando de frente a la gente que va a la meta corriendo, y les voy saludando, mientras yo vuelvo andando a la línea de salida, tranquilamente, parándome donde me da la gana…”, dice.

La seguridad y el punto de chulería —porque puede— que Kutxi muestra al hablar de su carrera como músico, al frente de Marea,  es inversamente proporcional a la importancia que, de forma injusta, se quita como escritor. “Yo en la poesía me siento como un intruso.  A mí, por ejemplo,  me llama García Montero para hacer un dúo  y le meto una paliza. Pues al revés también debería suceder, lo que pasa que a mí no me pegan porque soy grande y agresivo. Bueno, y porque todos estos escritores que me han chupado el rabo en el libro son gente condescendiente con un desequilibrado como yo. Pero yo soy solo eso, un intruso. Es una de mis contradicciones. Odio a los intrusos. Me odio a mí mismo. Me odio y me celebro”, concluye. Genio y figura, Kutxi Romero. Y poeta, a su pesar:

“Los veo regresar
por el paseo marítimo,
compungidos
con las hamacas sin desplegar
y las sombrillas doblegadas
vencidos por el viento.
Yo camino ente ellos
triunfante
con mi cometa
debajo del brazo”.

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Es hora de chuparse las pollas

El carretero cosaco es el último libro de Desacorde Ediciones,  editorial vallecana, al frente de la cual están Bego Loza y Jorge Jiménez,  que se ha convertido en un referente a la hora de publicar obras literarias escritas por rockeros. Con ellos han aparecido, por ejemplo, Cuatro estaciones hacia la locura, de Evaristo, León manso come mierda, del propio Kutxi, o  Tres puntadas de El Drogas. El Drogas es precisamente uno de los escritores y músicos que han escrito semblanzas para la sección Es hora de chuparse las pollas del poemario de Kutxi. Además de él en sus páginas aparecen textos de Luter (que también ha incluido varias fotos), Kike Turrón, Josu Arteaga, J. Oscar Beorlegui, Fernando F. Garayoa, Patxi Irurzun, Kike Suarez, Sor Kampana, Alfredo Domeño, Txema Benítez, Enrique Cabezón Kb, y Antonio Suárez Lulu. Ángel Petisme ha escrito la contra del libro y las ilustraciones del interior son de Mikel Poza.

 

 

 

 

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