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Tócala otra vez, H

Mar 18, 2010   //   by admin   //   Blog  //  2 Comments

Ahí va unas de mis colaboraciones en la revista Guía del niño, de cuando H (Hugo) se iba haciendo mayor.

Siempre nos quedará el biberón del desayuno. Y el DVD de Los Lunnis por la tarde, antes de acostarte. Tócala otra vez, H. Hemos vivido tantas cosas juntos… El día que te descubriste las manos (menudo hallazgo, eh, bandido; te pasaste toda una mañana mirándotelas, como diciendo, anda, si se mueven cuando se lo ordeno yo); y aquella varicela que te dejó la cara hecha un cromo (Yushchenko, te llamábamos la amá y yo, como el presidente de Ucrania); y las horas de reflexión, pensando entre los dos cómo demonios se ataba aquel body con los corchetes cruzados…

Pero ahora, mi vida, ya no podemos pasar tanto tiempo juntos. El señor ese tan simpático que te da caramelos cuando vamos a la oficina del paro ya no nos puede poner más sellos en la tarjeta del subsidio. Así que ahora el aita también tiene que volver a trabajar, como la amá, y tú tienes que quedarte por las mañanas con la superabuela, mientras te buscamos una guardería.

¿Que qué es una guardería, mi vida?

Un sitio muy chulo con muuuuchos niños, y muuuuchos juguetes, y unos días vienes de allí con un dibujo y otro con un rotavirus, pero no pasa nada, te acostumbras enseguida, como cuando te quitamos el chupete hace unos días, que al principio llorabas y ahora mira, te vas a la camita sin él, sin chuparte el dedo ni nada, porque eres ya un hombrecito; bueno, a veces tienes recaídas, ves a algún otro nene con chupete, y te tiras de cabeza a su cochecito, y se lo quitas, te lo pones en la boca y le das dos viajes deprisa, nerviosito perdido, antes de que el aita te lo quite y te riña, muy mal, H, eso no se hace, el chupete es para los niños pequeñitos…

Pues en la guardería igual, te acordarás a veces del aita pero la mayor parte del tiempo te lo pasarás muy bien, cantando o jugando a darte mordiscos con los otros niños… Peor lo voy a pasar yo, cariño, que no sé qué voy a hacer ahora tantas horas sin ver a mi bebé. ¿Quién va a comerle ahora al nene esas orejitas que parecen gominolas cuando se despierte de la siesta de la mañana? ¿Quién le va a preparar estos purés tan ricos? ¿Quién?

¿Pupu?

No, mi amor, el aita no tiene pupu, será por la cebolla que estoy cortando, por eso me lloran los ojos, tú no te preocupes, mi rey, sigue comiéndote la croqueta, así, tú solito, que ya eres mayor.

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