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25 años de Xalbador-Elkar

Jun 19, 2009   //   by admin   //   Blog  //  7 Comments

Zergatik ez? Euskaraz saituko naiz, hiruzpalau lerrotan behintzat–akatsez josita, ziur aski, baina tira-: gaur joan naiz Iruñeko Elkar megadendara, ospatzera liburudendaren 25. urteurrena. Ekitaldia bukatzeko jende guztiak abestu du goian dagoen kanta, Xalbadorrren heriotzean: unkigarria, dudarik gabe, beti unkigarria, baina ez dakit aproposa den abestia Xalbador izena zuen liburudenda baterako. Batez ere, ziur nago, Xalbador edo Iruñeko Elkar edo Comedias kaleko Elkar, ez dakit nola duen izena orain, bizia izango da hemendik datozen 25 urtetara gutxienez.
Y ahora sigo en castellano antes de que Euskaltzaindia me denuncie. Decía arriba, que hoy he estado en el acto que han celebrado en la librería Elkar de Pamplona con motivo de su 25 aniversario (como han dicho, la librería se inauguró en 1984, un año orwelliano, que no era mal augurio –y también en lo que a música se refiere, el año en que se publicó el disco blanco de Hertzainak –y yo añado, ya que El Drogas andaba por ahí y es asiduo a esa librería, el año también en que Barricada publicó Barrio conflictivo). El acto ha acabado con la siempre emocionante Xalbadorren heriotzean (La muerte de Xalbador), la canción que compuso Xabier Lete sobre la muerte del bertsolari del cual tomaba hasta hace poco nombre la librería (ahora es solo Elkar, o Elkar de la calle Comedias, no sé muy bien, para muchos de nosotros sigue siendo Xalbador, a secas), y no sé si esa canción, aunque la hemos cantado a capella todos los que allá estábamos –y no venían nada mal unos escalofríos en una tarde de bochorno como la de hoy-, si esa canción, decía, es muy apropiada, porque Xalbador, la librería, va a seguir viva al menos otros 25 años, estoy más que seguro.
Xalbador-Elkar, es una librería de referencia, como los son la familia Abarzuza, en Pamplona, que los lectores y escritores de esta ciudad, al menos yo, asociamos con momentos emotivos. Siempre es emotivo topar con un buen libro, pero en mi caso, además, he presentado dos de los míos en esa librería. Mis Cuentos sanfermineros (por cierto, durante los próximos sanfermines tengo intención de subir por capítulos, uno al día, uno de ellos), para el que me acompañó Idoia Saralegui, que ese mismo año, solo unos días después tiró el chupinazo; y Ciudad Retrete, que recuerdo –el de su presentación-como uno de los mejores días de mi vida (presenté el libro acompañado de Kutxi Romero y El Drogas, la editorial, Txalaparta, invitó a fritos, hizo marcapaginas, de ahí cogí el coche y me fui al barnetegi de Lazkao, en el que había estado internado 9 meses -euskera no sé si aprendí mucho, pero allá conocí a mi compañera y madre de mis hijos- y donde celebrábamos la fiesta de despedida, en la que me pillé una de las borracheras más felices de mi vida, a base de sidra y de besos, dos días más tarde me subí, todavía ebrio, al avión para Manila…). En Xalbador, también, hablé por primera vez con El Drogas, Patxo Abarzuza me montó un expositor con mi libro Atrapados en el paraíso para compensar la horrorosa edición y distribución que me hizo el Gobierno de Navarra, han mantenido durante meses alguno de mis libros en el escaparate… Son libreros, en definitiva, de los de antes, libreros-lectores y libreros que cuidan a los escritores que tienen más a mano.
Xalbador, además, ha sido un txoko para la cultura euskaldun, que en Pamplona es casi como decir un bunker, un refugio antiaéreo, porque al euskera, la lingua navarrorum se le zumba en Navarra por tierra, aire y mar; así que ha sido natural que hoy en la mayor parte del cumpleaños haya sido esa la lengua que se ha escuchado. Castillo Suárez ha leído un texto, hasta donde mis conocimientos me lo han permitido, hermoso, sobre trapecistas, los riesgos a los que se expone y que asume quien escribe (¿el trapecista se sube al alambre para tener una visión más completa desde las alturas o para que todos le miren?). Además de ella, por Xalbador andaban, como digo, El Drogas, recién llegado de Finlandia, donde los Barri han grabado disco, y comprando más libros sobre la guerra civil (hoy La pólvora y el incienso), Kutxi, que cada vez fuma más pero no se le nota y que permanece fiel a los suyos (él se ha llevado Poemas de la última noche en la tierra, de Bukowski), Oscar Beorlegui, el piloto suicida, siempre con su intepretación peculiar y socarrona de la realidad, me ha parecido también ver, al salir, al imprescindible Jose Mari Esparza, de Txalaparta (una editorial que tiene un catálogo que si algunas cosas son como deberían ser habría que enmarcar, todavía recuerdo cuando fui a Tafalla a corregir las galeradas de mi primer libro y los ojos mi hicieron chiribitas al ver unos poemas inéditos de Bukowski, otra vez, sobre la mesa, El infierno es un lugar solitario, antes de que casi nadie publicara la poesía del viejo indecente por aquí; o las Poniatovskas, Marcelas Serrano, tantos otros, antes de que las “descubrieran” las grandes editoriales…). He echado de menos a Miguel Sánchez-Ostiz, que creo que debe de estar ya regresando -y ya se sabe que regresar a Pamplona es irse, como decía María Luisa Elío– de Bolivia, con la maleta y el magín repleto.
Y más gente a la que no conocía o no he distinguido. Un feliz aniversario, en definitiva. Y el cava, muy bueno, Patxo. Eskerrik asko eta zorionak!

7 Comments

  • «cantado a capella todos los que haya estábamos»

    Cuidado.

    Buenas noches,
    Mario

  • Muchas gracias, Don Mario, corregido

  • No me magnifique, don, don, con minúscula, con minúscula.

    Buenos días.
    Mario

  • Mario (ahora, por quisquilloso y para no magnificarle, como usted pide, prescindo del Don), le corto y pego una cita de autoridades (en este caso Miguel de Unamuno) de la mismísima Ortografía de la RAE:

    «la imagen de Don Sandalio me seguía a todas partes».

    Por cierto, tengo una edición de esa publicación, la Ortografía, con una falta ortográfica con la que usted se le haría el culo gasesosa.

    Dicho lo cual, le agradecería que dejara de hacer comentarios de ese tipo, sin duda de buena fe, pero que creo que no aportan nada al resto de lectores, que alguno habrá, de este blog.

  • Como usted quiera, señor Grande. No volveré a molestarle.

    Buenos días,
    Mario

  • Cada vez que escucho el «Xalbadorren Heriotzean» versionado por el gran Erramun Martikorena (pastor-cantante) se me erizan todos los pelillos. Espero que te la aprendas entera para la próxima vez que meneemos hielos.

  • Me acordé de ti mientras la cantaban, yo solo me se los momentos álgidos, esos en los que se ponen tiesos hasta los pelicos más eunucos

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