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ALGUNAS COSAS QUE NO SE CUENTAN SOBRE LAS (MIS) PRESENTACIONES DE LIBROS

may 18, 2009   //   by admin   //   Blog  //  2 Comments

este señor con cara de perro estaba en la tercera fila

Hacía ya casi semana y media que no hacía ninguna entrada a este blog, no importa mucho porque creo nadie me ha echado de menos (hoy la borrachera es llorona). Hay cosas de las que a veces a los escritores nos cuesta hablar, o reconocer, para las que siempre buscamos excusas o coartadas. Hace una semana y media tuve la presentación de Ajuste de cuentos en la FNAC de Donosti, a la que acudieran cuatro personas, dos de ellas eran conocidas y otra llegó tarde. También había algunos otros en la cafetería del fondo, escuchando de refilón e iba a decir que esos no cuentan pero una señora aplaudió con cierto entusiasmo (yo creo que con algo de instinto maternal, sobreprotector). Fue una de las peores presentaciones que he hecho, yo, que ya soy bastante torpe en esas lides.

 

Las presentaciones de libros siempre dejan una tristeza insondable, al menos a mí, siempre hay pequeños gestos que las salvan (esta vez fueron Iñaki Estévez y Pablo Casares –y esa señora-), con los que estuve charlando muy animadamente y muy a gusto, solo por eso mereció la pena salir corriendo del trabajo, dar vueltas para aparcar en Donosti… Pero al final, raramente mueven a nadie ni sirven para mucho, y uno se queda con una sensación bochornosa de que lo que hace no interesa. A veces vienen muy bien para bajarte a tierra, otras puede que algunas de las excusas y coartadas sean ciertas (la gente no lee o leen todos lo mismo)… Pero siempre es duro enfrentarse a la triste realidad. Con este blog me sucede algo parecido, en esta semana y media todo el mundo ha podido vivir perfectamente sin él, y el contador –que habla por sí solo- apenas ha subido unas visitas. Por cierto, de eso tampoco habla nadie o casi nadie, las visitas de los contadores, al menos de las mías, están nutridas en buena parte (un 10, un 20%) por el propio autor del blog, que sufre ataques egomaníacos, rastrea la red buscándose a sí mismo… 

 

Por lo demás, una de  las razones por la que no he subido entradas al blog ha sido que he estado finalizando contrareloj una novela para presentarla a un premio que no voy a ganar, y no voy o no puedo a contar de momento mucho más. Solo que si he podido llegar a tiempo ha sido gracias a que tengo una mujer que no me merezco y me ha liberado durante esta semana de todas mis obligaciones domésticas y familiares (que no son muchas, o mejor dicho, yo no asumo muchas o las que debiera). Acabé la novela a las 11 y cuarto de la noche, el plazo para enviarla –por email- era las 12, o sea que fui una especie de Cenicienta plumífera. Y, como siempre, la sensación, al poner el punto final, resultó placentera, un desahogo, esa paz interior que es uno de los momento álgidos que proporciona escribir (supongo que porque uno no tiene criterio y hasta que la obra llega a manos de otro está en una especie de purgatorio en el que el único juez eres tú y te crees un puto genio).

 

Ah, hay otra cosa para la que sirvió la presentación del otro día, y fue la carta que pedí a Juan Kalvellido que me escribiera para leer en la FNAC. Por suerte, la carta no llegó a tiempo (por suerte porque yo lo que quería era terminar cuanto antes, y también porque así ahora la cuelgo aquí –en la próxima entrada-). Esa carta que sirvió para confirmarme que él, al menos, es uno de esos que aún me quieren, y me leen, y a veces hasta vienen a mis selectas presentaciones…

2 Comments

  • ¡Venga Patxi! Hay gente que te leemos y que creemos en ti.
    un abrazo

  • jaja… eres genial patxi, aun en momentos como estos nos lo cuentas al más puro estilo Irurzun. Ni hablar, si yo estaba por Donostia, al menos un asiento más se hubiese copado. Pero vamos, amigo, que todas esas cosas son relativas. Y como dice Pepe, hay gente que creemos en ti.

    Abrazo y ánimo, si puedes date un saltito por mi tierra, hoy he colgado un avance de mi Diario, en el que apareces como preámbulo de mi visita (junto al señor que comenta arriba) a Pamplona.

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