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EL CENSO DEL MIEDO (Versión íntegra del cuento para VINALIA TRIPPERS)

ago 5, 2011   //   by admin   //   Blog  //  No Comments

Este es el cuentico de terror que he escrito para el último número de Vinalia Trippers (Trippers from de Crypt), con la ilustración que hizo Kalvellido. Bueno, mentira, en realidad el dibujo de Kalvellido sale en la revista en blanco y negro y mi cuento es más corto porque me pasé varios pueblos de las cuarenta líneas que pedía Vicente Muñoz. Así que para coleccionistas.
EL CENSO DEL MIEDO

Ezizena no aparece en los mapas. Pero los mapas también mienten, como los libros de geografía, y los censos de población, y nuestros recuerdos y los cuentos en que recordamos cosas. Todos mentimos. Sin embargo, os juro que yo estuve allí, hace unos años, cuando trabajé recogiendo datos —para el censo del Gobierno de Navarra, precisamente—.
Me gustaba aquel trabajo. Conducía por carreteras secundarias del Pirineo o del valle del Roncal mientras escuchaba música, comía pochas y trucha con jamón en ventas y posadas, a veces me paraba a ver alguna foz o una iglesia románica… Pero sobre todo me gustaba el momento en que llegaba a los pueblos (al menos hasta que aparecía algún vecino desconfiado, con una azada o una escopeta de caza entre las manos)… Me gustaban las calles vacías, el silencio, el aire puro de la montaña, los gatos — dueños y señores de las ruinas y los caserones— que salían a recibirme, curiosos a veces, otras desafiantes…
En Ezizena, sin embargo, desde el primer momento en que bajé del coche tuve ganas de irme. Al principio, fue solo un presentimiento, una posición defensiva ante un silencio distinto al de otras veces, compacto y doloroso, como una piedra golpeando mis oídos; o quizás fue la arquitectura de las casas, una serie de unifamiliares, todos idénticos, con sus huertas y sus perros también idénticos (Ezizena era un pueblo nuevo, de repoblación, una de aquellas islas que levantó el Instituto Nacional de Colonización en mitad de nuevos regadíos abastecidos por los pantanos y canales que mandara construir Franco)…
Después, de repente, escuché algunas risas, vi a varios niños, jugando en el patio del colegio y durante unos instantes aquel pequeño caos de un recreo infantil me tranquilizó. Pero solo fue un momento: cuando fijé la vista en alguno de los niños percibí también algo extraño, que todavía no llegaba a identificar.
—Haz cuanto antes tu trabajo y márchate de aquí— me dije.
De modo que me acerqué a uno de aquellos unifamiliares y llamé a la puerta. Siempre, cuando llegaba aquel momento, veía brillar los ojos como cuchillos detrás de las persianas, pero después, cuando conseguía que alguien me abriera, la noticia se transmitía, no sabía cómo, a través de conductos invisibles, y en el resto de casas me estaban esperando, a veces con un vaso de vino o un trozo de pan con txistorra. En Ezizena, para mi sorpresa, me abrieron a la primera. Una mujer alta y corpulenta, pelirroja, me recibió amable, aunque algo fríamente. En la casa de al lado lo hizo un hombre que, pensé, debía de ser su hermano gemelo, pues se apellidaba igual, también tenía el pelo rojo y la misma sonrisa correcta e inquietante.
Llamé a una tercera casa. Esta vez apareció un matrimonio, que parecía compuesto por los dos gemelos que me habían atendido anteriormente, como si ellos también pudieran pasar de una casa a otra a través de pasadizos subterráneos. Comencé a asustarme. Todos los que me abrían las puertas eran pelirrojos, se llamaban del mismo modo y me mostraban sus dientes como resplandecientes cubitos de hielo. Acabé, muerto de miedo, de recoger los datos de puerta en puerta y corrí hasta mi coche. Al pasar junto al patio del colegio, vi otra vez a los niños. Había varios de ellos junto a la verja, observándome, y fue entonces cuando descubrí qué era lo que me había llamado la atención antes: todos ellos tenían algún incipiente mechón rojo en sus cabellos.
Arranqué y me alejé de Ezizena, como alma que lleva el diablo.
Han pasado muchos años desde entonces, y nunca he vuelto por allí. Al principio busqué el nombre de aquel pueblo misterioso en los mapas, en los libros de geografía, en Google… Nunca hallé rastro de él. Después decidí que para mi salud mental lo mejor era olvidarme, que quizás lo había soñado, o que se trataba de uno de los territorios míticos, de los no-lugares que imaginaba para alguno de mis cuentos. Pero esta mañana, al ir a comprar el pan, me ha atendido, con una sonrisa glacial, una chica nueva, alta, corpulenta… y pelirroja. Y no he podido evitar recordar aquel día en Ezizena. He pensado, sin embargo, que se trataba de una casualidad, algo perfectamente normal. Hasta que en el pasillo del supermercado me he cruzado con un tipo con una cara, una sonrisa y un pelo idénticos a los de la dependienta de la panadería. Y después en la calle, cogidos del brazo, con un matrimonio de pelirrojos que parecían gemelos… Aterrorizado, he ido a recoger a mi hijo al colegio, y al llegar, detrás de la verja del patio, he visto a varios niños observándome. Un pequeño mechón rojo comenzaba a incendiar las cabezas de todos ellos.

TRIPPERS FROM THE CRYPT

jul 22, 2011   //   by admin   //   Blog  //  1 Comment

Mi amigo y compañero y gran escritor y agitador cultural Vicente Muñoz, con quien edité la antología de homenaje a Bukowski RESACA / HANK OVER, vuelve a sacar junto con otros activistas como Xen Rabanal o Silvia D. Chica, un nuevo número de Vinalia Trippers, el fanzine por excelencia del underground literario o eso. La cosa promete, visto el anterior número, el del regreso, o la portada que se ha cascado otro grande, Mik Baro. En esta ocasión el número es un especial Trippers from the Crypt, y yo colaboro con un cuento que se titula El censo del miedo y que colgaré dentro de unos días íntegro, porque para Vinalia tuve que mutilarlo un poco.

http://vinaliaplan9espacio.blogspot.com/

EL VÉRTIGO DE SPIDERMAN

ago 31, 2010   //   by admin   //   Blog  //  3 Comments

Este es el cuento que aparece en el retono del fanzine Vinalia Trippers (y probablemente el título del próximo libro de cuentos que publique, quién sabe cuándo y con quién)
EL VÉRTIGO DE SPIDERMAN

Al Spiderman de la Avenida Carlos III el traje de hombre-araña, que se ha comprado en los chinos, le tira de la sisa, se le mete por la raja del culo, le marca varias lorzas en la barriga… Es ridículo y hasta da un poco de grima, pero, a la vez, esos son sus superpoderes.

-Mira a ese gordo- se ríen los adolescentes, y le escupen o le insultan y entonces él los persigue torpemente y simula lanzarles una tela de araña extendiendo sus dedos como pollas fláccidas (los pequeños cabrones se quedan entonces flipados, desconcertados, porque al final ese friki se ha quedado con ellos, los ha neutralizado) y al ver la escena, la gente que pasa se descojona viva y le llena la gorra y así es como Spiderman puede seguir pagando la hipoteca y el coche y haciendo planes para irse en Semana Santa a Port Aventura con su mujer y sus hijos, que no tienen ni idea de que hace ya varios meses lo despidieron de la Caja.

Spiderman, de hecho, sigue levantándose cada mañana, y poniéndose el traje gris, el abrigo azul y la corbata roja –como la que llevaba EG el Día de la Presentación de Resultados- y cogiendo la misma línea de autobús hasta el centro, pero ahora, en lugar de dirigirse hacia su oficina, entra en los baños de una cafetería que hay enfrente, sale vestido de hombre araña y se coloca en la puerta del edificio central de la Caja de Ahorros -la nave nodriza-.

Nadie lo ha reconocido nunca. Quizás, tan solo, su hijo, aquella tarde que la familia pasó por delante y el niño se detuvo y le miró con cara de melón, pero solo fue un momento, enseguida su madre gritó “¡Deja de mirar a ese pobre hombre!” y lo arrastró hasta un Zara que había unos metros más adelante y después, por la noche, el niño estrenó pijama, con un dibujo de Superman.

-¿Pero a ti el que te gustaba no era el hombre araña?- preguntó Spiderman entonces, algo mosqueado.

-Ya no- contestó el niño, y también se negó a darle un beso de buenas noches “porque te rasca la barba, papá”, dijo.

Desde entonces Spiderman sospecha que el niño lo ha desenmascarado y que se avergüenza de él, pero se consuela pensando que algún día lo comprenderá todo y estará orgulloso de su padre, será por fin su superhéroe, o si no que, al menos, sentirá el mismo vértigo que él siente ahora, cuando mira dentro de sí mismo y ve emergiendo desde lo más profundo, como una bola de fuego o un vómito, las ganas de mandar todo a tomar por culo y entrar cualquier día a la Caja con una garrafa de gasolina o una bomba, y que se jodan los alienígenas.

Los mierdas de sus excompañeros de trabajo, por cierto, tampoco lo han reconocido nunca. A Spiderman le da mucho asco verlos entrar y salir de la nave nodriza, porque ninguno de ellos movió un dedo cuando lo botaron, y porque ahora cuando pasan junto a él también lo esquivan, evitan el contacto, como si fuera un leproso –o un pobre, un parado, que es peor-y pudiera contagiarles la mala suerte. Pero a la vez, ahora que puede mirarlos desde fuera, que ha dejado de estar abducido, le alivia no ser uno de ellos, haberse desprogramado, dejar de escribir todo en mayúsculas, Obra Social, Banca Cívica, EG -así se refieren al Director General, por sus iniciales -, de hablar su jerga, proactivo, ok, implementar, “malditos marcianos”, piensa, y vuelve a sentir el vértigo, porque sabe que tarde o temprano lo hará, tiene que hacerlo, entrará a la nave nodriza y hará una escabechina, quizás sus excompañeros se libren, después de todo son prescindibles, piezas de la maquinaria que no importan a nadie, sí, quizás vaya directo al despacho de algún director adjunto, o del propio EG, la abeja reina, o quizás irrumpa en algún Consejo General, y agarre por el cuello a la alcaldesa o al presidente de la Comunidad, o a alguno de los traidores de los sindicatos, y se suba con él a la azotea, hay que hacerlo pronto, porque cada vez son más las naves nodrizas, cerca de la Avenida Carlos III hay otras tres, el edificio de Hacienda y El Corte Inglés y las oficinas del Diario, sí, Spiderman sabe que solo entonces los enemigos comprenderán que no va ser tan fácil, que un hombre puede ser muy peligroso cuando lo tratan como a una mierda o como a un loco, cuando hacen que sus propios hijos se avergüencen de él, sí, Spiderman lo sabe, el mundo libre lo necesita, y también sabe que el día que se cargue a uno de esos hijosdeputa, esa será la señal para la Revuelta, para que los hombres y mujeres de la Resistencia, por fin, dejen de ser células dormidas y se levanten contra la invasión de los putos alienígenas.

Un cuento en Vinalia Trippers

ago 20, 2010   //   by admin   //   Blog  //  No Comments

Vicente Muñoz Alvarez, el agitador sideral y capitán de tripulaciones tronadas, que le seguirían sin vacilar hasta los confines del espacio exterior y más allá, me ha publicado en el blog intergaláctico de Vinalia Trippers este cuento incluido en La polla más grande del mundo

2045 Resistencia versus Ciborgs
Yo intuía que había algo raro en aquel tipo y creo que aquel tipo intuía que yo intuía que había algo raro en él. Quizás por mi forma de caminar, clavando los talones con fuerza para alimentar con la energía imprimida en cada paso mi wearable, el liliputiense ordenador alojado en la varilla de mis gafas ahumadas de ozonosol. Además, los datos que me iban llegando a través de La Red se reproducían en la pantalla de la lente izquierda, que era precisa y jodidamente el lado por el que caminaba “Woodstock II @27025”, así me había dicho que se llamaba.

-Yo soy Igor Iribertegui- le contesté, y ya entonces comencé a sospechar que quizás mi contacto era un topo, que me habían tendido una trampa.

Le di mi nombre con mi apellido porque si era un cyborg conseguiría despistarle. Hacía ya tanto tiempo que era obligatorio utilizar el email como nombre que casi todos habían olvidado quienes éramos. Sólo éramos ese número, tras la arroba, que nos identificaba de inmediato en las bases de datos, pues correspondía con nuestra fecha de nacimiento, y el nombre que antecedía a la arroba, y que sólo podía utilizarse por un recién nacido cada día. Ya ni siquiera éramos libres para llamarnos como quisiéramos. Por otra parte los cyborgs pensaban que quienes renunciábamos a ese número éramos ingenuos idealistas, que renunciábamos también a las ventajas de la ciencia. Así que, si mi contacto era un topo quizás le costara imaginar que a través de mi wearable estaba enviando mensajes criptográficos a todos las células de resistentes alertándoles de mis sospechas, al tiempo que intentaba recabar información sobre el tal Woostock II @27025.

—A mi puedes llamarme Woodstock, a secas— intentó confundirme él también, y me explicó que sus padres le habían llamado de esa manera, en memoria del segundo festival de música celebrado en aquel lugar el siglo pasado. Éste en su momento se contrapuso, por su violencia y su claro mercantilismo, al primero, al que acudieron jipis de todo el mundo, pero a la larga las consecuencias de lo sucedido en el segundo fueron mucho más revolucionarias, porque si bien los jóvenes se habían despreciado previamente a si mismos pasando por caja y asumiendo su rol de mercancías y meros espectadores finalmente reaccionaron, se liberaron quemando a los mercaderes. Fue el cambio, la revolución más rápida de toda la historia y aunque se presentó como actos de vandalismo ya entonces comenzó a arder el viejo mundo. Años más tarde la contrarrevolución volvería a triunfar, esta vez con mucha más fuerza, controlando absolutamente nuestras vidas, pero esa es otra historia. Esta historia, contra la que luchamos en la Resistencia.

Continuaba enviando datos, pero no me llegaba respuesta. Ahora estaba casi convencido de que había caído. Cada vez que uno de aquellos monos-policía clonados se cruzaba con nosotros notaba en las pantallas las interferencias de su radar. Si su rastreador de palabras como topo, trampa, conseguía finalmente entrar en mi ordenador se activaría el chip incrustado en la zona cerebral que activaba su agresividad animal y se abalanzarían sobre mí mordiendo, arañando, saltando…

Pensé que debería canalizar mis esfuerzos y la información recibida para escapar, pero entonces llegó la respuesta.

—Woodstock II @27025, DGS (Dirección General de Seguridad), agente nº ****, leí en la minipantalla, pero enseguida me di cuenta de que en realidad estaba leyendo aquello en la lente derecha de las gafas de ozonosol.

El cyborg se había colocado ante mí y me mostraba su chapa. Intenté revolverme pero sus músculos anabolizados me redujeron sin dificultad. Fue en ese momento, en el forcejeo, cuando descubrí la disquetera en la parte posterior de su cráneo. Había cometido un error de principante: aquello debería haber sido lo primero en qué fijarme.

Lo que sucedió a continuación fue el proceso habitual: tras pasar por la DGS, ser juzgado “online”, con un abogado de oficio virtual, me internaron en el centro de reeducación desde el que emito este mensaje. Hasta el momento he conseguido ocultar la microestación de radio insertada bajo un empaste, pero se acerca el momento de la operación en la que se me implantarán los electrodos en el cortex cerebral y su propia estación de radio entre el cráneo y el cuero cabelludo y entonces descubrirán las interferencias. Me despido de todos vosotros con, quizás, mis últimas lágrimas, y os animo a continuar la lucha. Destruid el poder cyborg, y si en la pelea os cruzais con Igor@20728, no dudéis en aniquilarlo.

ABDUCIDO

jul 8, 2010   //   by admin   //   Blog  //  No Comments

Hoy, 8 de julio, a las 22: 59, temperatura en la tierra 32 grados centígrados, he sido abducido cuando bajaba a tirar la basura, una hora antes de partir a Gijón, con un encuentro en la tercera fase previo con Juan Kalvellido, otro abducido. Spiderman tiene vértigo.

http://vinaliaplan9espacio.blogspot.com/

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