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ENTREVISTA A LES LUTHIERS

feb 28, 2014   //   by admin   //   Blog  //  No Comments


LES LUTHIERS PASAN CONSULTA
“Nunca nos ha resultado sencillo eso de hacer humor”.
Carlos López Puccio (Les Luthiers)

Llevan más de 45 años sobre los escenarios, por suerte para quienes estamos abajo, que necesitamos más que nunca reírnos. Les Luthiers, el quinteto argentino, son especialistas en humor brillante, contorsionistas de la palabra, tañedores de exorcítaras o bolarmonios, músicos reciclantes, capaces de transformar una rumba en una lección de filosofía… Vuelven a Euskalherria con su último espectáculo, Lutherapia, en el que convierten las butacas de los teatros en sillones de psicoanalista y nos proporcionan una cura de risa a través de diez piezas musicales hiladas por la presencia subconsciente de su más famoso personaje, el maestro Johann Sebastian Mastropiero. Hablamos con uno de los cinco doctores-luthiers, el humorista y director de orquesta y coros, Carlos López Puccio.

Patxi Irurzun. Iruñea

-45 años de creatividad, música, ironía… ¿El humor no caduca, no se agota nunca la imaginación?

Para dar una respuesta definitiva sería necesario completar las pruebas científicas, hasta ahora creemos haber demostrado que el humor no se agota en 45 años. Seguiremos investigando mientras podamos.

-¿Y qué es más gratificante para vosotros, el proceso creativo, hacer todos esos malabares con el lenguaje y con la música hasta dar con la pirueta perfecta o ejecutarla sobre el escenario y escuchar las carcajadas del público?

Ambas cosas, porque son dos instancias del mismo proceso. No se puede estar seguros de haber inventado la pirueta perfecta si las carcajadas del público no corroboran esa perfección. Muchas veces sucede, uno cree que su malabar es impecable y el público —con su silencio— demuestra lo contrario.

-En Lutherapia, a diferencia de otros, hay un hilo conductor entre las diferentes piezas ¿Os atreveríais a decir que es vuestra obra más redonda?

En el grupo goza de amplia mayoría para el puesto de favorita. Algunos creemos que es la más redonda, otros que es la más rectangular. Hay quien afirma que es la más pentagonal, pero no explica por qué (tal vez porque somos cinco)

—¿Qué vamos a encontrarnos los que vayamos a psicoanalizarnos en esta Lutherapia y en qué va mejorar nuestra salud mental?

Dos horas de diversión franca e inteligente es algo, si no terapéutico, por lo menos balsámico.

A Ramírez, ese hilo conductor, la tesis sobre Maestropiero y su descomunal obra lo está volviendo loco. ¿A vosotros os pasa lo mismo, es imposible despegaros de vuestro personaje? ¿Estáis somatizando esta posesión a través de Ramírez?

Nada de eso, a Mastropiero y a su obra le debemos muchos años de buen vivir, de trabajo fecundo y de enormes alegrías. Sólo tenemos agradecimiento para con su infinita torpeza.

-¿Aconsejaríais incluir en los planes de estudio como asignatura obligatoria el humor? Y por la misma regla de tres, ¿habría que aprender epistemología mientras se baila rumba?

Si esa asignatura existiera a nosotros nos gustaría mucho poder cursarla. Y la recomendaríamos; nunca nos ha resultado sencillo eso de hacer humor. En cuanto a la Epistemología, es altamente aconsejable saber todo sobre ella y practicarla aún cuando no se baila la rumba. Sirve para entender mejor la vida. Y hasta para crearla.

-En Lutherapia nos encontramos con nuevos instrumentos, como la Exorcítara. ¿Es duro ser luthier en la época de la obsolescencia programada?

Por el contrario, las nuevas corrientes del reciclaje nos han aportado mucho material útil.

-Volvéis al País Vasco, donde sois muy apreciados. ¿Tenéis algún recuerdo especial?

Muchos y entrañables. Tal vez el más fuerte, después de la belleza de sus ciudades, sea la cocina. Desde los pinchos a los grandes cocineros. Confieso que ya he hecho algunas reservas en esos templos del buen comer.

-Para acabar: con uno de nuestros instrumentos tradicionales, la txalaparta, algunos músicos han experimentado, sustituyendo las tablas de madera por bloques de hielo… ¿Se os ocurre, como luthiers que sois, alguna aportación a la música vasca (por ejemplo, un pand-eros que al tocarlo hiciera enamorarse perdidamente a quien lo escuchara…)?

La txalaparta con bloques de hielo no me agrada: es un instrumento efímero, sobre todo en verano. En cuanto al pand-eros, más que inventarlo me gustaría que me permitieran tocarlo un rato ante las audiencias femeninas.

***

LUTHERAPIA, EL DIVÁN DE LA RISA


Consideran que es su espectáculo más redondo (o más pentagonal). En Lutherapia hay cebras cuadriculadas, orgías ratunas (ratificado, cada vez hay más ratas), tarareos conceptuales, blues interpretados con pelotas de plástico… Diez piezas musicales hiladas por una sesión de psicoanálisis, en las que el paciente Ramírez (Daniel Rabinovich) intenta sobreponerse a la ansiedad que le provoca la tesis que debe escribir sobre Johann Sebastian Mastropiero, el legendario personaje creado por Les Luthiers, de vasta obra y vida basta. A lo largo de la terapia, conducida por Carlos Mundstock, la conversación irá derivando de forma rocambolesca, dando pie a introducir los diferentes números: operetas, rock, arias…, en los que el virtuosismo musical de los argentinos compite con la genialidad, la ironía y el instrumento mejor afinado de su repertorio, la carcajada que siempre saben despertar en el público. Les Luthiers retuercen las palabras de forma inverosímil, sus textos son pura música y sus piezas musicales rezuman literatura. En Lutherapia, el espectáculo con el cumplen media vida (larga) sobre los escenarios, ejercen además de nuevo de luthiers, en su sentido literal, y a sus tapas de retretes transformadas en liras (el lidorodo) y demás y sorprendentes instrumentos, suman otros nuevos como el bolarmonio, 18 pelotas naranjas convertidas en órgano, o la exorcítara, un arpa electrónica compuesta por coloridos tubos de neón.

***

LES LUTHIERS, REFERENTE DEL HUMOR INTELIGENTE

Ocho millones de personas han visto al grupo desde que se fundó en 1967, tras una actuación en un concurso de coros universitarios en la ciudad de Tucumán, en la que Les Luthiers ya esbozaban los rasgos (el humor, los instrumentos artesanales, el virtuosismo musical…) de la que iba ser una larga carrera que ha creado escuela y les ha convertido en un referente del humor inteligente. De esos ocho millones, por supuesto, muchos de ellos han repetido, han visto al grupo en más de una ocasión, porque allá por donde pasan llenan teatros y dejan seguidores fieles. Hay una decena de libros, videos, discos grabados, y numerosas páginas en internet dedicadas a ellos (por citar solo dos: una bastante completa, www.lesluthiers.org; y la oficial, www.lesluthiers.com) e incluso a sus personajes, como Johann Sebastian Mastropiero, su personaje recurrente, un músico de vida azarosa y obra inabarcable (incluyendo plagios). Les Luthiers (Jorge Maronna, Carlos Nuñez, Carlos López Puccio, David Rabinovich y Marcos Mundstock componen el elenco actual) han compuesto, ellos sin recurrir al plagio, más de 170 piezas repartidas en 33 espectáculos diferentes y han recibido numerosos premios, como un Grammy latino a la excelencia musical. Actuarán en el Euskalduna de Bilbao los días 1, 2 y 3 de marzo, en el Kursaal de Donostia el 6, 7 y 8 de marzo, y en el Baluarte de Iruñea el 18, 19, 20 y 21 de marzo. Quien no pueda ir, quizás les pueda ver también comiendo pintxos en los bares de los cascos viejos.

REPORTAJE SOBRE EL MONTAJE DEL MUSICAL ‘LOS MISERABLES’

feb 28, 2014   //   by admin   //   Blog  //  No Comments


(
Publicado en Garahttp://www.naiz.info/eu/hemeroteca/gara/editions/gara_2014-02-21-06-00/hemeroteca_articles/la-version-teatral-de-los-miserables-llega-a-irunea-a-lo-grande)


LOS MISERABLES, A LO GRANDE
El lunes comenzó en Iruñea el espectacular montaje del musical que se estrena hoy en Baluarte.

Patxi Irurzun. Iruñea

Los Miserables, el famoso musical que se representará desde este viernes 21 hasta el sábado 1 de marzo en Pamplona, no hace honor a su título, al menos en lo que a su montaje técnico se refiere: 11 trailers, 90 toneladas de material, 37 técnicos más personal local y de apoyo hasta sumar 60 personas trabajando para que todo esté en su sitio cuando esta tarde se levante el telón en Baluarte. Los datos los proporciona Francisco Grande, jefe técnico de montaje, mientras a sus espaldas los operarios lanzan cables o tiran de poleas y podemos ver toda la tramoya amontonada: los cañones de pega, las piedras de cartón piedra, la fachada desmantelada del Café Musain, en el que en la obra de Víctor Hugo se reunían los estudiantes para conspirar…

Llevan trabajando desde el lunes, cuatro días con sus noches, para que todo esté en su sitio exactamente igual que en el resto de auditorios y teatros donde se representa este musical, el musical por excelencia, que está en cartelera ininterrumpidamente desde hace 28 años y que llega a nosotros (primero en Iruñea y más adelante en Donostia, en junio, y en Bilbao en diciembre) de la mano de Stage Entertainement, en un espectáculo que intenta ser lo más fiel posible a la producción original de Cameron Mackintosh. “Es un montaje complicado, con mucha infraestructura y que requiere mucha sutileza. Los Miserables se representa tal y como es, siempre igual en todas las plazas. No adaptamos la representación a cada espacio, sino al revés, el espacio a ella, lo cual requiere mucho trabajo, visitas técnicas previas…”, dice Grande. Montajes y desmontajes, de hecho, se solapan en las diferentes ciudades en las que Los Miserables desembarca como otra pequeña ciudad rodante, poblada por las decenas de actores, músicos, técnicos … que recrean las calles del agitado París retratado por Víctor Hugo en su descomunal novela; ese París que fue definido como un vientre por Emile Zola, y que ahora, durante el montaje, también lo semeja, en este caso el vientre del auditorio, con las marañas de cables como serpientes eléctricas, las poleas tensas como nervios, los focos descolgados… Parece imposible poner todo eso en orden, digerir todas las complicaciones que exige un montaje como este, pero Grande se muestra tranquilo: “Para mí es un reto, pero también un honor, un trabajo duro y gratificante”, dice, y a continuación cuenta más detalles técnicos, como la alternancia de sistemas manuales y automatizados en los cambios de los 40 escenarios distintos, los diferentes vestuarios empleados en la obra… Toda el trabajo que queda entre bambalinas y que el público nunca ve, pero que hace posible que empiece la función.

***

Víctor Hugo en Iruñea

El musical de Los Miserables ha sido visto por más de 65 millones de espectadores, representado en más de 42 ciudades, 300 ciudades… “Es una historia atemporal, cuyos valores perduran en el tiempo”, leemos en el dossier de prensa. Y también: “Un siglo después los temas tratados en la novela de Víctor Hugo aún siguen vigentes: la lucha por la libertad, el coraje, o la revolución”. Pero sería curioso saber qué opinaría sobre este espectáculo —cuyas entradas cuestan entre 40 y 69 euros— el propio Hugo, quien pasó por Pamplona en 1843, y recomendó , tal y como describe en su libro “Viaje a los Pirineos y los Alpes”, que el primer hombre con criterio que bombardeara la ciudad empezara por el edificio en obras, de trazas neoclásicas, que veía desde su habitación y “que parece un teatro” (aunque también cabe pensar que podría tratarse del Palacio de Navarra, donde hoy se encuentra la Diputación).

***

Una melancólica luminosidad

Una de las partes destacadas del musical son las proyecciones de dibujos que el propio Víctor Hugo realizó. Matt Kinley, el escenógrafo de la obra, señala el aspecto visionario de Hugo como pintor y sus experimentos con diferentes medios y procesos, desde carboncillo, sepia, lápiz, tinta y hollín hasta impresiones enlazadas o papel plegado con tinta. “Esta melancólica negritud y luminosidad parecieron ser la perfecta encarnación para muchos de los personajes y líneas argumentales del espectáculo”, dice Kinley. Muchas de las proyecciones de esos dibujos se hacen fusionándolas con fotos francesas del siglo XIX, todo unido a telones pintados basados directamente en el trabajo abstracto y paisajístico del escritor francés. Una faceta, la de pintor, de Hugo, menos conocida, y que sin embargo, en opinión de Delacroix, podía haberle hecho eclipsar a la mayoría de artistas de su siglo.

Y más Vampir

feb 6, 2014   //   by admin   //   Blog  //  No Comments

En Gara, donde publiqué esta reseña sobre el comic de Joann Sfar:

Foto: Hoy en Gara mi repor sobre Vampir de Joann Sfar (me encanta), editado por Fulgencio Pimentel   http://www.naiz.info/eu/hemeroteca/gara/editions/gara_2014-02-02-06-00/hemeroteca_articles/las-hilarantes-situaciones-de-vampir-y-sus-peculiares-amigos-por-fin-reunidas

TODO VAMPIR EN FULGENCIO PIMENTEL

La editorial riojana inicia la recopilación de las historias del famoso personaje de Joann Sfar


Patxi Irurzun. Iruñea

Un vampiro que muerde a sus víctimas con un solo colmillo, suavemente, para no incomodarlas; una vampiresa que escucha trash metal; un ligántropo; la conciencia de un personaje alojada en la oreja de su gato…

Las historias de Vampir, el famoso personaje de Joann Sfar, está llena de situaciones disparatadas, oníricas, surrealistas, que a la vez nos hablan de temas muy humanos y muy reales: la muerte, la soledad, el paso del tiempo (o el no-paso, en el caso de un vampiro), el amor, la inseguridad, el miedo y también la alegría de vivir…

Fulgencio Pimentel, editorial riojana con un catálogo de libros y tebeos que es una obra de arte (cada uno de ellos es una pieza única, prescindiendo de formato editorial para crear libros que reflejen la singularidad de cada creador —“Y para ser más guay”, apuntan—) ha iniciado con este volumen la recopilación de todos los álbumes protagonizados por Fernand, el enamoradizo vampiro lituano creado por Joann Sfar, uno de los grandes del comic europeo, a quien Javier Mariscal ha definido como el Picasso del siglo XXI. Hasta ahora solo habíamos podido leer las dos primeras entregas de Vampir (‘Cupido pasa de todo’ y ‘Pensando en humanas’), pero en esta primera entrega de Fulgencio Pimentel se suman a ellas otras dos (‘Transatlántico en solitario’ y ‘El muelle de las morenas’), a la que seguirán en un próxima tomo tres más hasta completar toda la serie del autor francés. Además, en el primer y cuidado tomo aparecen algunos extras, como una entrevista con el vampiro, en la que Fernand desvela sus exquisitos gustos culturales o confiesa claves de sus atormentadas relaciones amorosas con vampiras, fantasmas, humanas o chicas-planta. Fernand, que en realidad es un trasunto del propio Sfar, es un vampiro clásico, un Nosferatu (aunque Sfar revela que inconscientemente se inspiró en su abuelo) desorientado en una época en la que las nuevas generaciones de chupasangres gustan del punk gótico, de los raves atronadoras y tumultuosas, de discotecas en las que difícilmente es posible escuchar canciones con letras de Jacques Prevert… Sfar nos cuenta sus aventuras, como es habitual en él, con su trazo nervioso, ágil, y al tiempo detallista, con la naturalidad de sus diálogos, con su ritmo subyugante, arrastrándonos de lleno hasta su particular universo, desbordante de imaginación, en el que no se pone límites y todo puede ocurrir, en el que están permitidas las incoherencias narrativas y los finales repentinos, en el que conviven realidad y sueños, lo sublime y lo cotidiano (brujas que estudian oposiciones, hombres-lobo que fuman…).

En Vampir (Gran Vampir, pues hay una maravillosa serie infantil, Pequeño Vampir, que tampoco sería mala idea recopilar, pues está igualmente desperdigada) hay además vasos comunicantes no solo entre las propias historietas (la compilación da otra dimensión a muchos de los personajes) sino con otros comics del autor, que introduce cameos de algunos de sus creaciones más famosas, como el Profesor Bell o el Golem. Un libro, en definitiva, delicioso, divertido, pleno de emoción, de alegorías, en la que un vampiro con corbata nos clava con mucha educación un colmillo y consigue que nos reconozcamos como terriblemente humanos.

SPANISH QUINQUI

jul 28, 2013   //   by admin   //   Blog  //  No Comments
Foto: David González

Mi repor en Gara sobre el especial Spanish quinqui de Vinalia Trippers

Cine y literatura quinqui, puro underground

La revista underground «Vinalia Trippers» rinde tributo a las películas de navajeros con relatos e ilustraciones de más de cuarenta autores, con un especial homenaje al desaparecido realizador de Zarautz Eloy de la Iglesia.

Patxi IRURZUN
Los supermiriafioris, la música de los Chunguitos o Burning, los chutes en primer plano, las películas de delincuentes juveniles convertidos en mitos (el Torete, el Pirri, José Luis Manzano…). El último número de la revista para adultos «Vinalia Trippers» homenajea el cine quinqui de directores como zarauztarra Eloy de la Iglesia, José Antonio de la Loma o Carlos Saura en un monográfico titulado «Spanish quinqui» en el que más de veinte escritores y otros tantos ilustradores recrean una época de tirones, sirlazos, heroína y miedo a salir de noche. Otra de las caras b de la transición, que dejó un reguero de cadáveres bonitos (o, al menos, jóvenes).
Es el tercer monográfico que edita «Vinalia Trippers», en esta segunda etapa de la revista, tal y como nos cuenta el escritor leonés Vicente Muñoz Álvarez: «Vinalia nació en 1995 en León. Hasta 2001 sacamos nueve números de la revista y en el año 2007 editamos una antología en formato de libro titulada `Tripulantes: Nuevas aventuras de Vinalia Trippers’, que era en principio un homenaje con el que pensábamos despedir el fanzine. Dos años después, sin embargo, el diseñador Rodrigo Córdoba se interesó por el proyecto y nos propuso continuarlo. Con él hemos editado otros tres números, `Plan 9 del Espacio Exterior’, dedicado a los marcianos y la ciencia ficción, `Trippers from the Crypt’, un tributo a la revista norteamericana `Tales from the Crypt’, y recientemente, hace unas semanas, el número 12, `Spanish Quinqui’, dedicado al cine quinqui».
«Vinalia Trippers» ha vuelto, pues, y en formato monográfico. Cada nuevo número es un homenaje, una recreación de universos y temas que obsesionan tanto a los artífices de la revista (Silvia D. Chica, Alfonso Xen Rabanal y H. Valdez, además del propio Vicente) como a sus colaboradores, que participan en ella con cierto sentimiento de grupo e incluso de clase, de tripulación o banda, con afinidades estéticas y un recorrido por los márgenes de la creación y de los canales convencionales. «Somos una revista subterránea por vocación», dice Vicente Muñoz. «Para publicar literatura convencional ya hay cientos de editoriales y revistas, pero no para publicar el tipo de literatura, visceral, independiente y crítica, por la que nosotros apostamos. Nacimos con esa pretensión y como no hacemos esto para ganar dinero, no nos hemos rendido ante el mercado ni las exigencias de nadie. Editamos `Vinalia’ por amor al arte, sin más, y por compromiso con un tipo de literatura que no tiene demasiada buena prensa ni facilidad para encontrar su hueco en otros lugares».
En «Vinalia Trippers» participan escritores como David González, Eloy Fernández-Porta, Kike Turrrón, Mario Crespo, Carlos Salcedo Odklas, Esteban Gutiérrez, Felipe Zapico, Pepe Pereza, Cisco Bellabestia… e ilustradores como Miguel Ángel Martín (que una vez más ha hecho la portada), Juan Kalvellido o Toño Benavides. Los relatos, por otra parte, se han nutrido tanto de las referencias cinematográficas de películas como «Deprisa, deprisa», «El pico» o «Perros callejeros», como de experiencias propias, pues buena parte de los autores vivió y sobrevivió en primera persona a aquella época. «La lucha de clases existe, por supuesto, y afecta también, obviamente, a nuestro gremio: hay escuelas, élites, grupos de poder, presiones, vetos, tapones, etc. que por lo general vienen siempre de arriba, nunca de abajo… Que cada uno saque las conclusiones que quiera. Lo cierto es que nosotros, habitualmente, publicamos a autores de la calle, o relacionados con ella, porque son los que nos interesan y los que necesitan, además, una plataforma digna de expresión», señala Vicente.
La revista viene acompañada, como es habitual, con una separata de poesía, esta vez dedicada a El Ángel, uno de los iconos de la época, autor del mítico «Los planos de la demolición», en la que participan tres poetas vascos (Karmelo Iribarren, Iñaki Estevez y Garazi Gorostiaga). Y además de los relatos, una entrevista con un miembro del grupo «Los Calis» y otra con el actor Bernad Seray, protagonista habitual de películas quinquis. Y un póster desplegable de El Pirri. «Vinalia Trippers»: puro underground.

UNA ENTREVISTA A JAVIER LÓPEZ MENACHO PARA GARA

may 10, 2013   //   by admin   //   Blog  //  No Comments

«Hay muchos libros escritos sobre la precariedad y muy pocos desde la precariedad»

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Javier López Menacho
Autor de «Yo, precario»
Ha pasado de hombre-anuncio a escritor mediático en solo unos meses. En «Yo, precario», López Menacho (Jérez de la frontera, 1982) ha descrito, en una mezcla de literatura y crónica al más puro estilo del nuevo periodismo, sus desventuras en trabajos de subsistencia, ocasionales y mal pagados: hombre chocolatina, speaker en partidos de fútbol, controlador de máquinas de tabaco…
Patxi IRURZUN | IRUÑEA
«Yo, precario» es un retrato de una generación a la que le han sido escamoteados pasado, presente y futuro («Yo quería ser padre joven, tener una familia, y me hallo a años luz de eso», confiesa), pero también una reflexión sobre el culto al trabajo y el capitalismo como máquina apisonadora, todo ello, contado, sin embargo, en un tono optimista, divertido y esperanzado. «Yo, precario», editado por Los Libros del Lince y con portada de Miguel Brieva y prólogo de Manuel Rivas, es el primer libro del autor y va ya por su segunda edición. Probablemente, buena parte de su éxito se deba a que se está escribiendo mucho sobre la crisis, pero muy poco por quienes sufren esa crisis. Este martes día 7 de mayo, López Menacho presenta «Yo precario» en el Foro Auzolan de Iruñea.
Ha pasado de ser un hombre sin cara, un hombre-chocolatina, a un escritor mediático. ¿Cómo está viviendo esa esquizofrenia?
Pues con asombro, emocionado, abrumado y con un pelín de vértigo. Demasiados medios en muy poco tiempo, televisiones, radios, prensa escrita. Uno espera que su libro tenga eco, pero nunca un aluvión en tan pocas fechas. El tema de la precariedad laboral, la situación que vive el país y la manera de funcionar de los medios ha sido determinante en este aspecto. Intento vivirlo con honestidad y sinceridad, siendo yo mismo en todo momento.
¿Cree que buena parte del éxito de «Yo, precario» se debe a la empatía, a la generalización de la precariedad en todos los ámbitos?
Sin duda. Muchas personas que no pasan por su mejor momento laboral me han escrito y me han contado su realidad y no han dudado en señalar que se sienten identificados. Y ellos mismos han sido grandes impulsores a la hora de dar a conocer el libro. Hay pocos libros escritos desde la precariedad (y muchos sobre la precariedad), y de alguna manera se han visto reflejados. No puedo más que agradecer el esfuerzo, porque para un precario, adquirir un libro es hacer un esfuerzo muy grande.
En el libro dice que en algún momento de su vida interiorizó que alguien es un ser social cuando tiene trabajo y puede ganarse la vida con él. ¿Es el libro una reflexión sobre la precariedad laboral o vas más allá y cuestiona el trabajo en sí, como algo que acaba definiendo quienes somos?
Me define a mí como ente pensante aunque, paradójicamente, intentara ser más un espectador, los ojos del lector, que un actor. No siempre lo logré. Me planteo muchas cosas que, irremediablemente, se filtran: ¿Cómo hemos llegado a construir una sociedad así, adicta al capital económico? ¿Por qué este inmenso culto al trabajo? ¿Es éste el camino que queremos?
Uno de los valores que intenta resaltar y defender es la dignidad en el ámbito laboral. Pero, ¿cómo se mantiene esa dignidad ganando cuatro euros a la hora?
No se mantiene. Esos trabajos son indignos. Pero indignos por parte de quien paga ese dinero por hora e indignos si los que ganan beneficios aprovechan y hacen un ERE para ganar más. La responsabilidad de dignificar el trabajo tiene que ver con todos los estratos laborales: Gobierno, empresarios y trabajadores. Sólo la empatía, el trabajo común y la buena voluntad de las personas pueden actuar en este sentido. ¿Pero están los de arriba dispuestos a ello?
El libro es muy optimista, siempre intenta sacar algo positivo de las peores circunstancias, aprender o «utilizar» su posición, rentabilizar la precariedad o ajustarle cuentas. ¿Cree que en una situación como la actual es esa la actitud que debemos tomar; que el humor, la confianza en la gente, etc. son valores para el cambio?
Es inevitable agarrarte a los mejores valores del ser humano para salir de una situación así. Cuando el trabajo se te hace pesado y la economía es una cuerda que se te anuda al cuello, intentas recuperar la esencia del ser humano. Los valores positivos, la alegría, el humor, la esperanza, la amistad. Eso no debemos de perderlo y a mí los niños me ayudaron a recuperarlo. Tuve un enorme momento de bajón cuando me atracaron en pleno Carrer de Badal pero, de alguna manera, también me sirvió para fortalecer mis convicciones. Tenemos la obligación de luchar por cambiar una realidad así.
¿Y hasta qué punto tuvo que ver en esa actitud el hecho de que estuviera escribiendo a la vez unas crónicas sobre el trabajo precario? ¿Habría tenido la misma tu actitud si no fuera escritor?
La literatura me acogió en sus brazos, me atrapó y me sirvió para verlo todo de otra manera. Fue indispensable en todo el proceso. Aunque por mi manera de ser, soy consciente de que escribiera o no, iba a trabajar de igual manera (ya lo he hecho muchas veces antes y lo he hecho muchas veces después en trabajos así). De no escribir, simplemente, lo hubiera pasado peor.
Para acabar -y para volver al principio-: el éxito de «Yo, precario» le ha ayudado a salir de la precariedad, a dejar definitivamente los trabajos de mascota o similares, o tal ves es la literatura es uno de los trabajos más precarios…
Casi nadie vive de la literatura en España (y menos yo). Es muy pronto para saber en qué me ha repercutido este libro económicamente. Lo que sí me ha abierto es un sinfín de contactos profesionales que tengo la esperanza que cristalicen en algo más cercano a la escritura. De cualquier manera, a día de hoy me gano la vida como redactor publicitario y sigo haciendo trabajos de promociones y cosas así. Trabajos que, no me canso de decirlo, veo muy dignos y honrados.
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