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Archive from agosto, 2014

REBELIÓN ELECTRODOMÉSTICA

ago 19, 2014   //   by admin   //   Blog  //  1 Comment
Los electrodomésticos que comparten techo tienden a ser solidarios (entre sí) y estropearse todos a la vez. En nuestra casa, por ejemplo, ahora mismo tenemos averiados, entre otros, el frigo, que fue el primero que se puso en huelga porque es de sangre caliente (lo cual no es un rasgo del carácter muy recomendable, sobre todo para una nevera); el aspirador, que tiene muy mal humor y en lugar de aspirar bufa; la secadora, que es una mimosa y le gusta que le acaricien la espalda (justo en su punto G: el botón de reseteo, que te enteras de que existe cuando viene un técnico con un destornillador raro, quita el panel trasero, aprieta el susodichoso botón y te extiende una factura de sesenta euros)… En fin, sale más corto contar que solo funciona la lavadora, pero no quiero decirlo muy alto porque es una apestadilla (eso tampoco es muy propio para una lavadora) y como vive separada del resto, en el balcón, yo creo que aún no se ha enterado de esta rebelión electrodoméstica.
Todo comenzó, como digo, con el frigo. Fue el verano pasado, en pleno y canicular agosto, una noche de tormenta. Hubo una subida de tensión y se murió, el aparatico. Al principio, tras leer la pegatina con el teléfono del servicio técnico que decía que te solucionaban cualquier problema en 24 horas, tuvimos fe en su resurrección, pero el cristo nos duró tres meses. ¡Tres meses sin frigo! Se hicieron largos, pero a todo se acostumbra uno.  Es largo también de explicar cómo se complicó la situación. Por resumir: la pieza que había que reparar nos salió mochilera, estuvo dando vueltas por almacenes de los cinco continentes, mientras la empresa a la que compramos el frigo quebraba y nosotros nos hacíamos preguntas tales como si existe un servicio de reclamación para el servicio de reclamación del consumidor, todo eso sin una triste cerveza fría que llevarse a la boca y con la que matar las penas por no matar a un burócrata. Total, que cuando finalmente la pieza llegó, el frigo había comenzado a perder gas, y al cabo de algún tiempo dejó de funcionar el congelador. Así hasta hoy. El lado positivo es que la nevera genera ahora una capa ártica de hielo en la pared trasera y cuando queremos congelar algo no tenemos más que echarlo hacia el fondo. Y es que a los aparatos eléctricos, cuando se ponen tontos, hay que saberles coger el aire. Yo, por ejemplo, tenía que encender los limpiaparabrisas de mi primer coche para que funcionara el caset. Del mismo modo, cuando quería poner los limpias tenía que escuchar la radio. Y así todo. A todo se acostumbra uno. Es bonita la música conduciendo bajo la lluvia.

El caso es que tras el frigo, vino todo lo demás: lavavajillas, secadora… y a ello se sumaron otros achaques propios de la casa: calderines que pierden agua, grietas, humedades… Se pusieron todos de un obsolescente programado que daba asco. Al parecer es algo que pasa impepinablemente a los cinco años, la edad del pavo electrodoméstico y de las VPO. Los electrodomésticos son, en definitiva, una especie de células durmientes al servicio de las multinacionales, pequeños terroristas suicidas domésticos,  hámsters de metal amaestrados para que la rueda del consumo nunca pare. Y luego que salen baratos, los electrodomésticos…

Publicado en la sección RUBIO DE BOTE del suplemento ON del Grupo Noticias (Deia, Diario de Noticias de Alava, de Gipuzkoa y de Navarra) Página 8

MUNDO SELFIE

ago 4, 2014   //   by admin   //   Blog  //  4 Comments




La foto más famosa de los pasados sanfermines no la ha visto nadie, excepto su autor, y quizás ni siquiera este, quizás tuvo que eliminarla, tras convertirse en el hombre más buscado a este lado del Arga. Me refiero a la autofoto (o el selfie, si nos ponemos en plan guay) que se tiró un corredor del encierro en la entrada del callejón, con el morro de un jandilla de media tonelada detrás, soplándole en la nuca. Al día siguiente parece ser que andaba la policía municipal con retratos ampliados buscándolo para hacerle apoquinar la multa y supongo que para imponerle un castigo ejemplar y presentarlo ante los medios como una especie de asesino en serie. A mí, en realidad, el encierro me importa poco, cada vez menos, sobre todo viendo cómo muchos corredores empujan, apartan a otros a codazos, todo para pillar cacho, sin importarles si eso supone echar a los demás a los pies de los caballos, o encima de las astas de los toros en este caso, algo probablemente tan peligroso y reprobable como correr con un móvil o con un kalimotxo de más (por no hablar de que a fin de cuentas, el encierro no deja de ser —no solo eso, pero también— una colaboración necesaria para que corra la sangre sobre la arena al atardecer).
En realidad, a mí lo que realmente me parece preocupante y significativo es que cada vez haya menos gente que corre los encierros con periódicos. Los corredores ya no esperan a que den las ocho leyendo la prensa, ahora miran sus móviles, entran a su facebook, mandan guasaps, se hacen selfies… todo lo cual no solo es el triste signo de la decadencia de la prensa en papel, sino que nos demuestra que vivimos en un mundo cada vez más selfie, en el que cada vez nos importa más lo que nos pasa a nosotros, por insignificante que sea, y menos o nada lo que les sucede a los demás. Hoy en día la famosa sentencia de Terencio, “Humani nihil a me alienum puto”, que suena mucho mejor traducida, “Nada humano me es ajeno”, no vale ya ni para ponerla en el encabezado del perfil de twiter, mucho menos si tu intención es comunicar al mundo mensajes tan trascendentales como que llevas unos días estreñido o que te vas a la cama.
 Me pregunto, por lo demás, qué habría sido del misterioso autor de la autofoto (a quien, además, si se observa con detenimiento, debajo de la sudadera le abulta algo, un extraño armazón… igual era un marciano o del FBI o superdotado), qué habría hecho  después de ver cómo se iniciaba la caza humana. Me lo imagino atrincherado en el baño compartido de una pensión del casco viejo, rapándose la cabeza o tiñéndose la perilla; o, ya en su casa, a salvo, lejos, luchando contra sí mismo, conteniendo el impulso de pulsar el “compartir”  en su instagram, valorando qué le compensa más, ganar cientos de “me gusta” o perder un buen puñado de euros, convertirse en un trendig topico en un megavillano en una ciudad de provincias…  Quizás, quién sabe, la autofoto ya está circulando por el subsuelo de las redes sociales; o quizás, lo más probable, salió descuadrada, movida, borrosa… Es lo que tiene el mundo selfie, esa moderna versión del mito de Narciso intentando besar su reflejo en el agua y descubriendo sorprendido cómo este se enturbia y se desvanece.

COLABORACIÓN EN MI SECCIÓN RUBIO DE BOTE PARA EL SUPLEMENTO ON DE LOS DIARIOS DEL GRUPO NOTICIAS 
PÁGINA 7



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