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POLLAVIEJA

dic 1, 2018   //   by Patxi Irurzun Ilundain   //   Blog  //  No Comments
Colaboración para Rubio de bote (Magazine ON, diarios de Grupo Noticias) 1/12/2018

 

Ayer acabé de escribir la novela y hoy he empezado a andar. No sé si es lo más recomendable después de un parto. Pero creo que me hará bien. Me siento débil y ausente, tras tantos meses sentado, encerrado en mi mundo. Necesito salir a estirar las piernas. Y a que me dé un poco el sol.

Llueve. Y me ha vuelto a brotar la psoriasis. Siempre se localiza en el mismo punto, en los párpados, que se vuelven pesados, como persianas metálicas. Suele suceder así, la psoriasis salta cuando me relajo, es como una fiera acechando, que me araña en la cara justo después de que se curen las heridas. Del mismo modo, la gente tiende a ponerse enferma durante las vacaciones. Somos animales amaestrados, domesticados para el trabajo. Cuando nos relajamos somos muy malos.

Mientras andaba me he cruzado con un runner con el chándal de Osasuna, por cierto —ahora creo se dice así, runner—. Y después con otro. Y con varios ciclistas. Iban a toda velocidad, dibujando sobre el asfalto serpientes de agua. Algunos eran más viejos que yo. Algunos bastante más viejos que yo. Me avergüenzo de mí mismo. A su lado, andando deprisa, me siento un señoro, un mariano, un viejales. Ahora creo que se dice pollavieja. Cuando uno no sabe cómo se dicen las cosas es un pollavieja. Sin embargo, ello no te convierte en un runner.  Y eso que todo el mundo es runner ahora. Los más radicales, los que hacen mejores marcas y fardan de ellas en sus redes sociales, son los que se ahogaban durante los crosses del colegio o no conseguían saltar el plinto. No sé qué ha pasado durante todos estos años. Pero me alegro por ellos. Es su venganza, su justicia poética. Lo que no soporto es que te lo recuerden a todas horas, que pretendan que todos nos convirtamos en runners y nos vistamos de marcianos. Que salgamos a correr incluso cuando llueve. A mí también me da un infarto cada vez que leo en los mensajes de whatsapp un “haber” en lugar de un “a ver”, y no voy dando la matraca. Quizás debería hacerlo. Un grupo de guerrilla ortográfica. Saldremos a la calle a corregir todas las faltas que encontremos en carteles y letreros. Y así de paso hacemos gimnasia. Y todos tan contentos. Igual se apunta Pérez-Reverte, eso sí.

Me he cruzado también, mientras andaba, con varios runners que iban con ropa de calle. “Quizás después tengan que ir a trabajar y no les dé tiempo a cambiarse”, he pensado. Pero luego ya me he dado cuenta de que era por el Black Friday y de que iban corriendo a la puerta de El Corte Inglés. No sé por qué tenían tantas prisas, pues los viernes negros duran ahora todo un mes.  Black November. Parece el nombre de un grupo heavy. Seguro que venden sus camisetas en las rebajas. Ahora los que antes se ahogaban en los crosses y no saltaban el plinto y escuchaban a Mecano también se han hecho, además de runners, heavys, o punks, y llevan camisetas de los Ramones y de Gun’s Roses. Me alegro por ellos. A mí también me gustó mucho el último disco de Duncan Dhu. Mecano no. Mecano nunca. Mecano cantaba aquello de “Y tú contestastes que no”. Cuando formemos el comando de guerrilla ortográfica lo primero que haremos será secuestrar a Ana Torroja y pedir un rescate para compensar todos los pitidos en los oídos que padecimos por su culpa.

En fin. Esto de andar parece que, después de todo, hace circular la sangre y ayuda a pensar con más claridad.  Y así, ahora me doy cuenta de que acabar un libro no tiene nada que ver con un parto. Es una exageración. Una parida. Yo vi nacer a mi hija, escuché gritar a mi mujer cuando se partió en dos. Y recuerdo que pensé que ningún hombre podrá entender jamás cuánto dolor hay detrás de cada alumbramiento, ni apreciar el verdadero valor de cada vida humana. Incluso la de aquellos que escriben “haber” en lugar de “a ver”, o la de los que se han hecho runners radicales.

 

 

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